domingo, 29 de noviembre de 2009

Moon


Debo admitir que esta película se me paso por alto en el Festival de Cine de Sitges. Se me pasó de una forma escandalosa, ni siquiera llegué a tenerla en cuenta vamos. Luego al consultar el palmarés, observo que ha resultado premiada en varias categorías e incluso se ha llevado el premio a mejor película de la selección oficial. Poco después se genera una ola de histeria que arrasa la llamada blogosfera. Me pregunto a mi mismo de que va todo esto y me siento obligado a ver el trailer. Maldita sea, los pelos como escarpias ante lo que parece ser el híbrido perfecto entre Solaris y 2001: A Space Odissey. Tengo que verla.

Título Original: Moon

Nacionalidad: Reino Unido, 2009
Dirección: Duncan Jones
Reparto: Sam Rockwell, Kevin Spacey

Como todos sabrán ya a estas alturas, estamos ante la opera prima de Duncan Jones, que así con ese nombre no nos dice nada pero si nos cuentan que es el hijo de David Bowie, la cosa cambia. El muchacho se ha propuesto, según el, homenajear las películas de ciencia ficción dura de décadas pasadas, donde lo que primaba era cuidar el guión y tener algo que contar y no hacer el mayor despilfarro posible en infografía.

Moon nos cuenta la historia de Sam Bell, un trabajador de la corporación Lunar Industries que se dedica a supervisar la extracción automatizada de Helio-3, lo que en la película se dice que es el combustible del futuro. El pobre hombre se encuentra solo en la estación lunar Selene y únicamente le acompaña la inteligencia artificial GERTY. Los que la vean en versión original podrán apreciar que es ni más ni menos que Kevin Spacey quien le pone voz y recuerda demasiado al tono exasperantemente calmado que usó para interpretar a John Doe en Seven. Nuestro protagonista humano esta a punto de finalizar un contrato de tres años y reunirse con su familia en la Tierra, cuando empieza a ser asaltado por visiones y a sufrir un severo deterioro físico; esto le llevará a tener un accidente que será el desencadenante del giro argumental de la película.

Hasta este punto, todo correcto. La fotografía es elegante, la cámara se toma su tiempo y hay largos silencios amenizados por el leitmotiv que ha creado para la ocasión Clint Mansell, el ex-Pop Will Eat Itself que ya firmó las bandas sonoras de π, Requiem for a Dream y The Fountain. Pero una vez que Moon nos revela su giro, ya ha enseñado todas sus cartas y se desinfla rápidamente no sabiendo muy bien hacia donde tirar. Esta película es todo lo contrario a un buen thriller de manual. En lugar de ir subiendo progresivamente la intensidad y la tensión hasta llegar al clímax de la historia, aquí se empieza con mucho misterio para posteriormente degradar hacia lo previsible, lo evidente y, lo que es peor, hacia lo vacío.

Sinceramente no entiendo en absoluto a todos aquellos que hayan visto una gran reflexión filosófica o moral en esta película. No se engañen, no la tiene. Apenas rasca la superficie, no ahonda en la materia y es prácticamente un delito teniendo en cuenta el inmejorable punto de partida que tiene el guión y hacia donde se podía haber desarrollado. El mensaje, por llamarlo de algún modo, que nos deja la película, se acerca más a la propaganda panfletera que a un verdadero análisis de la naturaleza humana o una exploración del mundo interior individual. Respecto a la actuación de Rockwell, sentí verdadera decepción tras todo el bombo que se ha llegado a dar a su papel en este largometraje. Algunos dirán que está grandioso. Yo pienso, desde la modestia, que simplemente está.

Se ha cometido un grave error comparándola con obras maestras como Blade Runner y 2001: A Space Odissey o clásicos de la talla de Alien o Solaris. Moon es en muchísimos aspectos deudora de todas ellas, pero para mi pesar no esta a la altura de ninguna y tampoco veo ningún tipo de aportaciones adicionales. Curiosamente no ha tenido demasiada repercusión en las salas de cine convencionales, quedando prácticamente relegada a cines especializados o salas de proyección en versión original.

Visto lo visto, estoy seguro de que no tardará en ser elevada a la categoría de película de culto por determinados sectores del público, lo que me lleva a preguntarme por el significado de culto hoy en día.

sábado, 21 de noviembre de 2009

El Secreto de Sus Ojos


Título original: El Secreto de sus Ojos

Nacionalidad: Argentina – España, 2009
Dirección: Juan Jose Campanella
Reparto: Ricardo Darín, Soledad Villamil, Pablo Rago, Javier Godino, Guillermo Francella


Últimamente estoy llegando a la conclusión de que encontrar el nombre de Ricardo Darín entre el elenco de actores de un largometraje, es prácticamente sinónimo de garantía de calidad. Ya demostró su carisma y versatilidad en Nueve Reinas, El Aura y El Hijo de La Novia. Ahora protagoniza, junto con Soledad Villamil, este impecable thriller de factura argentino-española dirigido por Juan Jose Campanella, quien también ha realizado la adaptación del guión a partir de la novela de Eduardo Sacheri. Los secundarios también cumplen, destacando en especial Francella que borda el papel de compañero alcohólico y chistoso.

La historia gira entorno a un policía judicial de Buenos Aires recientemente retirado, que aprovecha esta nueva etapa para escribir una novela autobiográfica acerca de un peculiar caso sin resolver sucedido hace veinticinco años. Ese crimen, la violación y asesinato de una joven, lo marcó para siempre y jamás lo pudo borrar de su mente. Como tampoco pudo olvidar la tensión no resuelta con su superiora; un amor trágico e imposible, llevado en silencio durante demasiado tiempo. El punto de partida podría situarse dentro de los tópicos, pero es en su desarrollo donde realmente encontramos todo lo que esta película tiene que ofrecernos. Narrada en forma de flashback casi en su totalidad, vamos siendo testigos de esos hechos que parece que ya nadie recuerda ni quiere recordar pero fueron fundamentales para que los implicados se convirtieran en lo que son en el presente y progresivamente comprendemos como cada detalle acaba teniendo su repercusión. Hay un diálogo entre los personajes interpretados por Villamil y Darín que resume magistralmente esta percepción:

- Parece que fué otra vida, no?
- Pero fué esta vida.

La química entre ellos es tremenda y nos transmiten de forma verosímil ese aspero reencuentro con anhelos y miedos pasados. Aunque se trata de un filme que mezcla principalmente drama e intriga, no podemos pasar por alto las memorables situaciones cómicas con que cuenta. Una prueba más de esa particular expresividad y agudeza por las que los argentinos suelen ser conocidos. Estamos ante una película con carácter y bastante redonda a mi parecer, pues es capaz de transmitir una variada gama de sensaciones y hacer eso manteniendo la coherencia y el buen gusto, no es tarea fácil. Quizás se le podría criticar el uso del manido recurso de hacer un montaje final de imágenes y frases que el protagonista recuerda como diciéndose a el mismo y al público “Ah, claro, ahora todo encaja”. A mi siempre me ha parecido que este efectismo pone en tela de juicio la capacidad de atención y comprensión de los espectadores, pero se puede pasar por alto por ser un inevitable cliché que no desmerece en absoluto el resultado final.

Nada nos debe extrañar que sea la película seleccionada para representar a Argentina en la categoría de película extranjera en los Oscar del 2010. Se trata de un ejemplo de buen cine con posibilidades de llegar al gran público, una equilibrada combinación de la que nuestras carteleras suelen estar faltas.

domingo, 15 de noviembre de 2009

Viva la mediocridad


Cuando vamos a una entrevista de trabajo, la persona a cargo de Recursos Humanos [Cuanto odio esa abstracción, toda la vida se le había llamado Departamento de Personal y a mi parecer era mucho más precisa esa definición] nos hace saber que buscan a una persona dinámica, con iniciativa, con capacidad para trabajar en grupo pero también de forma independiente, preparada para resolver problemas en situaciones de alta presión y que comparta una visión de futuro con la empresa. Creemos que verdaderamente estos valores, la honestidad y el trabajo duro, son los que nos harán progresar en un empleo. Estamos convencidos de hacer lo correcto poniendo nuestra individualidad y subjetividad al servicio de una siniestra corporación porque con ello no creemos estar trabajando para los intereses políticos y económicos de esta, eso sería imposible; de ser así, nadie como yo sería capaz jamás de trabajar para otro, pues a efectos sería lo mismo que la muchacha que se entrega por dinero.

Las personas como yo nos entregamos por pasión. Pasión en este caso por el conocimiento técnico, por resolver cuestiones complejas forzando los límites semana tras semana, por saber que en algún lugar del mundo un problema ha sido solucionado gracias a mis capacidades. A mi modo de ver, trabajar en la siniestra corporación no era lo mismo que trabajar para la corporación. Era trabajar para las personas a los cuales estaba prestando un servicio o vendiendo un producto que cubre sus necesidades. Para cada ciudadano, cada usuario final de un hospital, un aeropuerto, una estación de ferrocarril. Lo único que hace digerible el hecho de ser un engranaje anónimo más de la maquinaria es la profunda convicción de que con aquello en lo que eres bueno estas haciendo algo positivo por los demás, por un mundo donde las cosas funcionen mejor.

Esta visión contrasta bastante con la realidad que se vive en las empresas y muy especialmente las de este país. Una actitud demasiado entusiasta no solo no es valorada como por lógica debería ser, sino que además es poco merecedora de simpatía por parte de la masa de personas que van a su puesto de trabajo desprovistos de motivación, a calentar silla día tras día, haciendo lo mínimo imprescindible, aparentando estar saturados de trabajo y con productividad y rendimientos rozando lo inadmisible. Una persona en la cual se combinen cualidades para adquirir rápidamente nuevos conocimientos multidisciplinares, absoluta honestidad en su proceder laboral y orgullo por las responsabilidades que implica su puesto de trabajo, es realmente un peligro en potencia, una bomba de relojería. Acabará por ser visto como una amenaza por todos aquellos que se encuentran felices en su mediocridad como trabajadores.

Vivimos en una sociedad con tradición en la picaresca y la zancadilla, donde la turba de ineptos e incapacitados solo saben mantener su puesto mediante la sumisión, la adulación indiscriminada a sus encargados, el victimismo, la falsedad, el ninguneo del esfuerzo de las mentes superiores y sacando a relucir cada nimio fallo o error de los demás. Cuando no se puede destacar por el esfuerzo y el trabajo bien hecho, este es el resultado. Mención especial para el mando intermedio y la red comercial, un auténtico avispero putrefacto donde, salvo verdaderas excepciones, encontramos a los individuos de peor moral de toda la empresa con sus absurdas luchas internas. Afectados por un enanismo mental incurable, se las han arreglado para llegar a sus puestos mediante el oportunismo y mantenerlos mediante los más viles métodos a saber; rodearse de idiotas manejables a su cargo, a fin de que ellos puedan ser algo y la sistemática supresión de cualquier elemento que por su determinación y elevado espíritu les pudiera algún día dejar en evidencia.

Mientras a los cobardes, mendrugos y limitados mentales se les tolera diariamente una amplia variedad de ineptitudes y consiguen mantener sus puestos mediante la aplicación de las sencillas técnicas de supervivencia laboral anteriormente expuestas. Aquellos con verdadero talento son apartados como si de algo despreciable se tratase y deben conformarse con mirar de lejos esta insolente bufonada; aunque personas honestas y capaces presentasen la más brillante de las ideas adherida a la excelencia en la realización de su trabajo, esta nunca será tenida en cuenta por no ser una idea concebida según dicta la norma convenida, por no resultar útil para los intereses del poder establecido.

En un ambiente así, es difícil perseverar en ese apasionado intento, no de pisar a nadie ni ridiculizar al menos dotado, sino de estudiar las posibilidades para mejorar la metodología y contagiar de entusiasmo a aquellos que por falta de motivación no rinden todo lo que podrían. Es fácil en cambio, llegar al aburrimiento e incluso a la náusea ante la constante afrenta que supone ver como la estupidez y el egoísmo se salen con la suya una y otra vez. Mi alma llora de impotencia al contemplar el conocimiento científico sometido bajo el yugo de intereses que poco o nada tienen que ver con la ciencia. Pero el incorregible enfant terrible que firma estas líneas no se dará por vencido ante la irritante mezcla de estulticia y afán de lucro predominante ya que las cosas caen por su propio peso y todos serán puestos en el lugar que les corresponde tarde o temprano.

Entretanto, servidor se pone en pie y aplaudiendo efusivamente exclama: ¡Viva la mediocridad!

viernes, 6 de noviembre de 2009

La noche más zombie


Más vale tarde que nunca. Aquí llega la crónica de la maratón de películas de zombies englobada dentro de la categoría Midnight X-treme del Festival de Cine de Sitges.


En primer lugar debo decir que me encanta el ambiente que se respira en estas maratones y siempre que tengo la oportunidad no me pierdo una. Recuperar el encanto de las sesiones continuas por una noche, en el marco incomparable de una sala tan emblemática como es el Casino Prado bien compensa el precio de la entrada y la larga espera haciendo cola para reservar un buen sitio. Al fin y al cabo, si hay que pasarse toda la noche viendo películas, más vale hacerlo desde una buena posición, ya que el aforo estaba totalmente lleno y las entradas no son numeradas.

Hicieron las presentaciones Tommy Wirkola y Milan Todorovic, los directores de Dead Snow y Zone of the Dead respectivamente, mostrándose sorprendidos ante la cantidad de gente que había congregado esta fiesta del gamberrismo cinematográfico.

Dead Snow

[trailer]

Desde Noruega nos llega la primera cinta de la noche. Cuando pensábamos que ya habíamos visto todo tipo de muertos vivientes en la gran pantalla, llega lo que nos faltaba; Nazis convertidos en zombies. Unos seres que son, ya se figuraran, de lo malo lo peor. Tras pasar varias décadas conservados bajo la nieve de los fiordos, esperando pacientemente a ejecutar su venganza, su objetivo será acabar con unos jóvenes que, como no, han ido a pasar unos días tranquilamente en una cabaña que esta por la zona. Lo de tranquilamente es un decir, pues los veremos puestos hasta las trancas de alcohol e incluso dos de ellos protagonizaran un bizarro encuentro sexual que francamente es muy pero que muy sucio. Y lo de sucio es en el sentido literal. En el de opuesto a higiénico por si alguien tiene dudas.


Pero como viene siendo típico en las películas de terror, los que intercambian pasiones son también los primeros en morir y a partir de ahí la película iniciará un festín de sangre, tripas y casquería que llegará a su punto álgido en el último tramo de la película, donde el nivel de brutalidad aumenta hasta rozar el delirio. Desconozco cuantos litros de sirope y colorante hicieron falta para teñir de rojo los extensos mantos blancos de las montañas noruegas, pero seguro que es algo así como muchísimos. Advierto que hay escenas realmente asquerosas, algunas además totalmente gratuitas y truculentas. La película intercala los suficientes toques cómicos como para no llegar a resultar totalmente desagradable, aunque desde luego que esta concebida para un público de estómago fuerte.

A pesar de todo y a riesgo de parecer un enfermo mental, un servidor admite haberse reído a carcajadas con ciertos gags, incluso con alguno que no pareció hacer gracia al resto de la audiencia.

Wasting Away

[trailer]

Fresca. No se me ocurre otra forma de definir con un solo adjetivo esta descarada producción que por sus formas parece más un proyecto de estudiantes de cine que una película convencional. Una original aportación al género al ofrecernos el punto de vista subjetivo de un grupo de jóvenes que no saben que se han convertido en zombies. La película supone un refrito de tópicos para luego parodiarlos hasta el extremo, acercándose en ocasiones al humor más absurdo que podamos imaginar. Y eso me gusta, me gusta ver a uno de estos muertos de mirada perdida sirviendo jarras de cerveza con un sombrero mejicano en la cabeza y así un largo repertorio de desmadres hilarantes. Una demostración magistral de que es posible hacer una película de muertos vivientes absolutamente low-cost, sin derramar litros de sangre ni recurrir a lo grotesco y conseguir las risas más sonadas que se deben haber escuchado durante la proyección de una película de este tipo, con permiso de Shaun of the Dead y Zombieland.


Un largometraje entrañable, y así lo ha considerado el jurado de la sección Midnight X-treme, al premiar Wasting Away como mejor película. Menuda sorpresa que en una categoría donde, como bien indica su nombre, se da cabida a las cintas más extremas y perversas del festival, se alce ganadora la producción más simpática. Últimamente me debato seriamente entre la posibilidad de que los realizadores de este tipo de cine más que unos transgresores sean unos desviados, o bien que yo sea excesivamente sensible. La decisión del jurado confirma mi teoría de que se disfruta mucho más de una película que no transpire hedor malsano.


The Revenant

[trailer]

El director y guionista Kerry Prior, que ya había había hecho los deberes trabajando en los efectos visuales de la saga Phantasma y la mítica Bubba Ho-Tep, nos trae la historia de un militar norteamericano que fallecido en la guerra de Irak, vuelve de entre los muertos convertido en una especie de híbrido entre zombie y vampiro. La película se nos presenta en un principio como una comedia de terror, algo así como una versión de Super fumados donde en lugar de marihuana tenemos hemoglobina en cantidades industriales. Así es durante su primera mitad, en la que los agudos gags y las variopintas aventuras de la peculiar pareja protagonista nos mantendrán pegados a la butaca con una sonrisa en la cara. Lástima que a medida que avanza el metraje, la cosa se convierta en una espiral decadente con imágenes cada vez más grotescas y dudosa moralidad, llevándonos a un ambiente totalmente asfixiante. El final, es de traca; si pensábamos que la mala idea ya no podía ir a más en esta película, los últimos minutos serán totalmente explícitos al respecto.


Con esta película sucede algo extraño. Es posible que lo impactante recaiga en el hecho que esperamos una comedia negra al uso y nos vemos abrumados al ver como la cosa se vuelve progresivamente más y más retorcida, acercándonos peligrosamente al difuso límite de lo inadmisible y llevándonos a la duda de si aclamar o aborrecer esta película. Hay una secuencia en particular que para mi ejemplifica esta dualidad a la perfección; su elevado contenido de violencia sexual, despertará alguna que otra reacción en los rincones más oscuros de las mentes de los espectadores. Y hasta aquí puedo leer.

Zone of the Dead

[trailer]

Pese a que este combo serbio-catalán era uno de mis mayores alicientes para asistir a la maratón, no puedo ofrecer mis impresiones ya que las seis de la mañana ya era hora para que el que escribe estas líneas, cogiese carretera y manta para volver a casa. Hay que mantener siempre cierto sentido de la responsabilidad por muy calavera que se sea, y un zombie al volante no es la mejor combinación. Tengo entendido que las opiniones estaban bastante divididas con esta, la última película de la madrugada. Habrá que esperar a que obtenga distribución en las salas de cine o bien la televisión autonómica catalana se atreva a incluirla en su programación.


martes, 3 de noviembre de 2009

Salon del Manga Barcelona 2009


Cinco años sin pisar el Salón del Manga es bastante tiempo. La última vez que fuí no encontré nada demasiado relevante, las cosas interesantes eran más bien tirando a caras y además me agobié bastante con la densidad de personas que ahí se concentraban. Encima iba acompañado, entre otras personas y personajes, de un jovenzuelo disfrazado de Link [Protagonista de la saga de videojuegos Zelda] que se había fabricado una replica de ocarina del tiempo e iba demostrando en el metro sus habilidades pseudomusicales. Decidí que lo que el Salón tiene que ofrecer, en absoluto compensa este tipo de afrentas a la dignidad y a la microeconomía personal. Este año, he vuelto a arriesgarme.


Crónica de una operación relámpago

Los objetivos eran claros; adquirir unos pocos productos esenciales con la mayor brevedad posible y salir de ese recinto shitting milks como dirían los ingleses. Definamos antes que es, en este caso, esencial. Básicamente que no se trate de tebeos que van a estar en las librerías en menos de un mes si es que no están ya. Esto descarta algo así como un noventa por ciento de las posibilidades. Naturalmente no estoy incluyendo aquí los cartuchos de Nintendo con la pila para guardar partidas agotada hace una década y un precio desorbitado, la ropa fetichista para jovencitas que quieren vestir de pornochachas o estudiantes cachondas, y demás irrelevancias que directamente no se merecen ni entrar en mi baremo. El diez por ciento restante lo forman posters, figuras, ediciones especiales de DVDs y libros de ilustraciones que no encuentro en la tienda de la esquina.

Por precio, espacio y razones logísticas, adquirir en este momento posters y figuras supondría un completo sinsentido. Bien, después de realizar estas acotaciones mentales me dispongo a la búsqueda, cronógrafo en mano. Una pausa reglamentaria para comer alguna cosa, me hará dar cuenta de lo bien que se ganan algunos la vida vendiendo como auténtica comida japonesa los potes de fideos prefabricados que se pueden encontrar en cualquier establecimiento regentado por chinos, que no me hace falta probar para saber que son nefastos. Mención especial para las croquetas de pulpo. Pocas veces he sentido que me estuviesen robando el dinero de una forma tan violenta exceptuando las ocasiones en que la grúa municipal ha retirado mi vehículo. De no haber sido de la posterior ingestión de medio litro de cerveza, seguramente hubiese regurgitado en cualquier rincón esa horripilante masa de sucedáneo de pulpo.

Vayamos, ahora si, a por mi selección ganadora.


Akira Animation Archives

[portada]

La obra que trascendió el género, que forzó los límites de la animación tradicional y supuso el advenimiento de toda la subcultura manganime a Occidente. No se trata de un artbook al uso, sino de un recorrido detallado a través del proceso de creación de las principales escenas, desde la construcción de los personajes hasta los esbozos de cada celda de animación. Este libro es, de una forma similar a Groundwork of FLCL, una visión desde el interior que nos permitirá apreciar, aún más si cabe, la genialidad de las mentes que concibieron la masterpiece que es Akira.

Orange. Koji Morimoto Scrapbook.

[portada]

Para mi particular gusto, algunas de las mejores producciones que han llegado de Japón en los últimos años corren a cargo de Studio 4ºC y concretamente de Koji Morimoto. No fué ninguna casualidad que al ver la portada, enseguida reconociese aquel fascinante trazo, personal, único, alejado de las convenciones estéticas generalizadas en el manga y el anime que por lo general tanto me aburren. Su trabajo más reciente ha sido el corto Dimension Bomb incluido dentro de Genius Party Beyond; un despliegue audiovisual absolutamente brillante. El libro recoje principalmente ilustraciones, bocetos y trabajos menores de este autor de culto.

Rebuild of Evangelion 1.0

Estuche metálico y un segundo disco de extras es al parecer lo que Selecta Vision considera digno de cobrar veinte euros. ¿Que demonios hubiese costado incluir un libreto con ilustraciones originales e información adicional? Encima no me dieron ni el poster. Si hubiese sido un comprador más racional, posiblemente hubiese esperado a que de aquí a tres años saquen el pack platinum con las cuatro películas, con una presentación superior y un coste inferior a comprarlas por separado, pero por esta vez vale la pena no esperar más para disfrutar de esta versión puesta al día de Neon Genesis Evangelion.

Tekkon Kinkreet

[portada]

Tras haber quedado totalmente boquiabierto con la película de animación hace dos años, voy y me sorprendo al ver que tienen la versión manga a un precio razonable teniendo en cuenta la relación cantidad-calidad de sus páginas. En el último minuto me lo pienso y prefiero no comprar algo que puedo conseguir en librerías, pudiendo marcharme de una vez de la Farga. Queda pendiente.

Hasta de aquí a cinco años más. Por lo menos.

domingo, 1 de noviembre de 2009

De lo accesorio y omitido


Scrutata a fondo, ogni vita è impossibile,

é un ballerino sulla corda tesa.
Ogni esistenza si muove su di una linea sottilissima:
Fra pareti illusorie di sogni, aspirazioni, progetti,
orrorri, rimorsi, delusioni, architettati unicamente
ai fini di quell’inesplicabile equilibrio,
che è la loro risultante infallibile.

Sergio Solmi


Hace años me enamoré de esta la ciudad que me vio nacer. Lo hice mientras caminaba por sus calles con las manos en los bolsillos y el otoño lo teñía todo de tonos cobrizos. Sus puentes, sus adoquinados y sus casas al lado del río con fachadas de colores. Su niebla, su luna y sus farolillos. Y todas sus tiendas y pequeños comercios escondidos bajo arcos o en cualquier callejón. Recuerdo cuan ilusionado me metía en algunas de esas tiendas para rebuscar entre cajas de vinilos, pilas de libros y percheros de ropa. Lo bonita que estaba la iluminación de la calle cuando miraba a través del cristal justo antes de salir. Lo maravilloso de un crepe mientras se pasea. La satisfacción de esas pequeñas cosas, de esos pequeños momentos.

Un día tal, decidí que eso era lo que quería. Eso era lo quería para toda la vida.

Mi adosado con jardín y buhardilla. Mi coche clásico francés en el garaje. Mi empleo a donde acudiría siempre presto y elegantemente informal. Mi chica guapa, divertida e inteligente. Los sueños, la idealización, son uno de los mayores motores del mundo y de los individuos que en el habitan, pues con todo mi ser perseguí esa visión. No me pregunten quien tiene la culpa de una expectativa tan distorsionada respecto a la realidad del tiempo que me ha tocado vivir; no lo sé. Si sé, que estuve rozando todo aquello con la punta de los dedos. Irónicamente, esforzarse tanto para alcanzar ese estado ideal de las cosas, hace olvidar la inmediatez de aquello que generó el impulso en primer lugar.

Estos días, por vez primera en mucho tiempo, vuelvo a mirar esta ciudad con ojos inocentes, ilusionados. Sin la angustia del choque entre deseos y satisfacciones mis pasos pierden la prisa. Me doy cuenta de que tengo tiempo para entrar con emoción a la vieja librería y casi sin querer encontrar Parerga und Paralipomena. Tiempo para servirme una copa de vino e imbuirme en sus páginas. Tiempo para estar y no estar al poner un vinilo en el tocadiscos, colocarme los auriculares, tumbarme y hojear un libro de ilustraciones. Tiempo para redescubrir que la suma felicidad puede estar en una pizza de atún, una cerveza y exhalar humo por la boca.

Tiempo, en definitiva, para pensar en que tengo tiempo.