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martes, 3 de noviembre de 2009
Salon del Manga Barcelona 2009
Cinco años sin pisar el Salón del Manga es bastante tiempo. La última vez que fuí no encontré nada demasiado relevante, las cosas interesantes eran más bien tirando a caras y además me agobié bastante con la densidad de personas que ahí se concentraban. Encima iba acompañado, entre otras personas y personajes, de un jovenzuelo disfrazado de Link [Protagonista de la saga de videojuegos Zelda] que se había fabricado una replica de ocarina del tiempo e iba demostrando en el metro sus habilidades pseudomusicales. Decidí que lo que el Salón tiene que ofrecer, en absoluto compensa este tipo de afrentas a la dignidad y a la microeconomía personal. Este año, he vuelto a arriesgarme.
Crónica de una operación relámpago
Los objetivos eran claros; adquirir unos pocos productos esenciales con la mayor brevedad posible y salir de ese recinto shitting milks como dirían los ingleses. Definamos antes que es, en este caso, esencial. Básicamente que no se trate de tebeos que van a estar en las librerías en menos de un mes si es que no están ya. Esto descarta algo así como un noventa por ciento de las posibilidades. Naturalmente no estoy incluyendo aquí los cartuchos de Nintendo con la pila para guardar partidas agotada hace una década y un precio desorbitado, la ropa fetichista para jovencitas que quieren vestir de pornochachas o estudiantes cachondas, y demás irrelevancias que directamente no se merecen ni entrar en mi baremo. El diez por ciento restante lo forman posters, figuras, ediciones especiales de DVDs y libros de ilustraciones que no encuentro en la tienda de la esquina.
Por precio, espacio y razones logísticas, adquirir en este momento posters y figuras supondría un completo sinsentido. Bien, después de realizar estas acotaciones mentales me dispongo a la búsqueda, cronógrafo en mano. Una pausa reglamentaria para comer alguna cosa, me hará dar cuenta de lo bien que se ganan algunos la vida vendiendo como auténtica comida japonesa los potes de fideos prefabricados que se pueden encontrar en cualquier establecimiento regentado por chinos, que no me hace falta probar para saber que son nefastos. Mención especial para las croquetas de pulpo. Pocas veces he sentido que me estuviesen robando el dinero de una forma tan violenta exceptuando las ocasiones en que la grúa municipal ha retirado mi vehículo. De no haber sido de la posterior ingestión de medio litro de cerveza, seguramente hubiese regurgitado en cualquier rincón esa horripilante masa de sucedáneo de pulpo.
Vayamos, ahora si, a por mi selección ganadora.
Akira Animation Archives
[portada]
La obra que trascendió el género, que forzó los límites de la animación tradicional y supuso el advenimiento de toda la subcultura manganime a Occidente. No se trata de un artbook al uso, sino de un recorrido detallado a través del proceso de creación de las principales escenas, desde la construcción de los personajes hasta los esbozos de cada celda de animación. Este libro es, de una forma similar a Groundwork of FLCL, una visión desde el interior que nos permitirá apreciar, aún más si cabe, la genialidad de las mentes que concibieron la masterpiece que es Akira.
Orange. Koji Morimoto Scrapbook.
[portada]
Para mi particular gusto, algunas de las mejores producciones que han llegado de Japón en los últimos años corren a cargo de Studio 4ºC y concretamente de Koji Morimoto. No fué ninguna casualidad que al ver la portada, enseguida reconociese aquel fascinante trazo, personal, único, alejado de las convenciones estéticas generalizadas en el manga y el anime que por lo general tanto me aburren. Su trabajo más reciente ha sido el corto Dimension Bomb incluido dentro de Genius Party Beyond; un despliegue audiovisual absolutamente brillante. El libro recoje principalmente ilustraciones, bocetos y trabajos menores de este autor de culto.
Rebuild of Evangelion 1.0
Estuche metálico y un segundo disco de extras es al parecer lo que Selecta Vision considera digno de cobrar veinte euros. ¿Que demonios hubiese costado incluir un libreto con ilustraciones originales e información adicional? Encima no me dieron ni el poster. Si hubiese sido un comprador más racional, posiblemente hubiese esperado a que de aquí a tres años saquen el pack platinum con las cuatro películas, con una presentación superior y un coste inferior a comprarlas por separado, pero por esta vez vale la pena no esperar más para disfrutar de esta versión puesta al día de Neon Genesis Evangelion.
Tekkon Kinkreet
[portada]
Tras haber quedado totalmente boquiabierto con la película de animación hace dos años, voy y me sorprendo al ver que tienen la versión manga a un precio razonable teniendo en cuenta la relación cantidad-calidad de sus páginas. En el último minuto me lo pienso y prefiero no comprar algo que puedo conseguir en librerías, pudiendo marcharme de una vez de la Farga. Queda pendiente.
Hasta de aquí a cinco años más. Por lo menos.
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domingo, 20 de septiembre de 2009
Festival de Cine de Sitges 2009
A poco más de una semana de la inauguración del Festival de Cine de Sitges, por fin la organización se ha decidido a hacer público el programa al completo con horarios incluidos. Llevo unos días barajando las posibles opciones para este año, pues es bien sabido que este tipo de eventos hay que planearlos cuidadosamente si no queremos acabar perdiendo el tiempo con una colección de mediocridades. Aquí van mis apuestas.
Mi primera elección es Zombieland. La verdad es que para esta no me lo he tenido que pensar mucho. Un vistazo al trailer y ver a Woody Harrelson (Natural Born Killers, The Thin Red Line, A Scanner Darkly…) interpretando a un cowboy sin piedad por los muertos vivientes, despejó cualquier duda acerca del potencial de esta producción cargada de acción y humor negro.
Poco sabemos acerca de Accidents Happen, el retorno a la gran pantalla de Geena Davis, excepto que se supone que tiene que ser un drama suburbano con tintes de humor ácido acerca de la familia disfuncional de turno. Al igual que American Beauty o Little Miss Sunshine, estos filmes relativamente modestos suelen acabar en éxito, convenciendo tanto a público como crítica. En el fondo nos gusta ver como el sueño americano se queda solo en eso, un sueño. Atención al teaser, unos pocos segundos bastan para darse cuenta de que esto ya huele a clásico.
Seguimos con Sorority Row, mi reivindicación de los topicazos sobados y el cine palomitero. Una cinta que bien podría titularse Sé lo que hicisteis el último semestre, pero por una vez démosle a nuestro intelecto un respiro. ¿Donde quedan ya esas películas protagonizadas por actores de veinte y tantos años interpretando papeles de adolescentes amenazados por algún serial killer pintoresco? Aquellas con las que pasábamos noches de pizza y alquiler de video con los amigos o que íbamos a ver al cine con esa chica del instituto. Queremos ver al quarterback del equipo, a la capitana de las animadoras, al empollón del club de matemáticas y al macarra de la clase huyendo del asesino para llegar a tiempo al baile de fin de curso, maldita sea.
En cuanto a animación, y que conste que no me considero otaku ni otros adjetivos exóticos que definen a los que llenan su casa de figuritas y se disfrazan para el salón del manga, no puedo faltar al pase de la segunda de las cuatro entregas de Rebuild of Evangelion. El año pasado ya tuve ocasión de ver en Sitges la primera parte de este remake de la legendaria serie y debo decir, no sin antes ponerme a cubierto por si los puristas del anime tiran con bala, que me parece mucho mejor que la original. Y no solo por la maravillosa puesta al día que se le ha hecho al apartado gráfico, sino porque la han convertido en lo que la serie tenía que haber sido. A mi, personalmente, me sobra tener que ver dos docenas de veces a Shinji en el tren. La primera vez ya me quedaba clara la idea. En cambio, me gusta cuando se emplea el metraje en mostrar con todo lujo de detalles los enfrentamientos titánicos con esas monstruosidades del espacio. En ese sentido, esta nueva versión es totalmente satisfactoria.
La otra producción de anime por la que firmo con los ojos cerrados, es Genius Party Beyond. El nivel de innovación y calidad de los proyectos de Studio 4ºC está fuera de toda duda después de ver los cortometrajes de Animatrix y especialmente la maestría demostrada en Tekkonkinkreet. Como puedo olvidar el trabajo realizado para Linkin Park, se preguntaran algunos, pero si se trata de videoclips, prefiero indicar que la animación que crearon para los británicos Bluetones y su single Four Day Weekend hace casi diez años, estaba ya por encima de la mayoría de lo visto hasta la fecha. Lamentablemente, no se puede todo en esta vida y mis obligaciones en la siniestra corporación no me permitirán asistir a ninguno de los dos pases de este recopilatorio de cortos.
Tampoco me será posible estar presente en las proyecciones de Ingrid, un thriller de factura autóctona que supone mi único voto de confianza para las producciones nacionales presentadas. Espero tener ocasión de verla en los cines pronto. Una lástima tener que perderme también la oportunidad de ver Alien en la gran pantalla. El clásico ochentero que si podré disfrutar es Ghost Busters, un mito de mis días de infancia.
¿Para cuando una reposición de Back To The Future en el festival?
Mi primera elección es Zombieland. La verdad es que para esta no me lo he tenido que pensar mucho. Un vistazo al trailer y ver a Woody Harrelson (Natural Born Killers, The Thin Red Line, A Scanner Darkly…) interpretando a un cowboy sin piedad por los muertos vivientes, despejó cualquier duda acerca del potencial de esta producción cargada de acción y humor negro.
Poco sabemos acerca de Accidents Happen, el retorno a la gran pantalla de Geena Davis, excepto que se supone que tiene que ser un drama suburbano con tintes de humor ácido acerca de la familia disfuncional de turno. Al igual que American Beauty o Little Miss Sunshine, estos filmes relativamente modestos suelen acabar en éxito, convenciendo tanto a público como crítica. En el fondo nos gusta ver como el sueño americano se queda solo en eso, un sueño. Atención al teaser, unos pocos segundos bastan para darse cuenta de que esto ya huele a clásico.
Seguimos con Sorority Row, mi reivindicación de los topicazos sobados y el cine palomitero. Una cinta que bien podría titularse Sé lo que hicisteis el último semestre, pero por una vez démosle a nuestro intelecto un respiro. ¿Donde quedan ya esas películas protagonizadas por actores de veinte y tantos años interpretando papeles de adolescentes amenazados por algún serial killer pintoresco? Aquellas con las que pasábamos noches de pizza y alquiler de video con los amigos o que íbamos a ver al cine con esa chica del instituto. Queremos ver al quarterback del equipo, a la capitana de las animadoras, al empollón del club de matemáticas y al macarra de la clase huyendo del asesino para llegar a tiempo al baile de fin de curso, maldita sea.
En cuanto a animación, y que conste que no me considero otaku ni otros adjetivos exóticos que definen a los que llenan su casa de figuritas y se disfrazan para el salón del manga, no puedo faltar al pase de la segunda de las cuatro entregas de Rebuild of Evangelion. El año pasado ya tuve ocasión de ver en Sitges la primera parte de este remake de la legendaria serie y debo decir, no sin antes ponerme a cubierto por si los puristas del anime tiran con bala, que me parece mucho mejor que la original. Y no solo por la maravillosa puesta al día que se le ha hecho al apartado gráfico, sino porque la han convertido en lo que la serie tenía que haber sido. A mi, personalmente, me sobra tener que ver dos docenas de veces a Shinji en el tren. La primera vez ya me quedaba clara la idea. En cambio, me gusta cuando se emplea el metraje en mostrar con todo lujo de detalles los enfrentamientos titánicos con esas monstruosidades del espacio. En ese sentido, esta nueva versión es totalmente satisfactoria.
La otra producción de anime por la que firmo con los ojos cerrados, es Genius Party Beyond. El nivel de innovación y calidad de los proyectos de Studio 4ºC está fuera de toda duda después de ver los cortometrajes de Animatrix y especialmente la maestría demostrada en Tekkonkinkreet. Como puedo olvidar el trabajo realizado para Linkin Park, se preguntaran algunos, pero si se trata de videoclips, prefiero indicar que la animación que crearon para los británicos Bluetones y su single Four Day Weekend hace casi diez años, estaba ya por encima de la mayoría de lo visto hasta la fecha. Lamentablemente, no se puede todo en esta vida y mis obligaciones en la siniestra corporación no me permitirán asistir a ninguno de los dos pases de este recopilatorio de cortos.
Tampoco me será posible estar presente en las proyecciones de Ingrid, un thriller de factura autóctona que supone mi único voto de confianza para las producciones nacionales presentadas. Espero tener ocasión de verla en los cines pronto. Una lástima tener que perderme también la oportunidad de ver Alien en la gran pantalla. El clásico ochentero que si podré disfrutar es Ghost Busters, un mito de mis días de infancia.
¿Para cuando una reposición de Back To The Future en el festival?
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jueves, 10 de septiembre de 2009
Nunca he probado algo mejor

Mientras se alejaba de allí, por un segundo se preguntó como habría sido todo si aquello no hubiese sucedido nunca. Ya no tenia ningún sentido quedarse en aquel lugar. Como si de un último gesto se tratara, extendió su mano hacia el cielo nublado y sintió en ella el aire cargado de estática. A sus oídos llegaba, lejano, el zumbido de las lineas eléctricas suspendidas en lo alto de los postes. En ese preciso instante, su corazón fue desbordado por un colapso de un millón de sentimientos. Deseó con todas sus fuerzas desaparecer para siempre de este mundo triste y enfermo.
El anterior fragmento, escrito hace tiempo, es mi modesto tributo a la que a mi parecer es una de las mejores producciones de animación jamás realizadas.
FLCL
El día de mi 19 cumpleaños estuvo marcado por ser el día del último adiós a un romance de instituto con fecha de caducidad. Durante la pequeña celebración de aquella noche, recibí dos regalos que rápidamente destacaron por su carácter especial. Uno de ellos fue el disco Mon Chi Chi de los All Systems Go. Supuso una refrescante sorpresa descubrir un nuevo grupo de mi agrado y que además marcó el inicio de lo que seguramente ha sido una de mis mayores renovaciones musicales. El otro fue un tomo de cómic manga de reciente publicación y del cual no había oído hablar. Un paseo rápido por sus páginas me permitieron observar elementos tales como guitarras, bates de beisbol, robots y chicas en Vespa. Prometedor.
Pasé varios días enfrascado con ese manga, disfrutando de una cómoda burbuja al leer y releer sus páginas mientras en mis auriculares sonaba por enésima vez el álbum que me habían regalado. Sentía que aquellas viñetas se complementaban perfectamente con la música, que ganaban dinámica, como si hubiesen sido concebidas para un medio audiovisual. Más tarde tuve conocimiento de que ese tebeo era en realidad una adaptación; la obra original era una breve serie de animación con una etiqueta de la cual le sería ya imposible deshacerse: “De los creadores de Neon Genesis Evangelion.” Finalmente llegó a mis manos una copia en cinta de video. No tardé en darme cuenta que estaba viendo algo muy especial, una serie que reflejaba con precisión y delicadeza todo mi sentir y que para mi se convertiría casi de inmediato en una destacada referencia.
Aparentemente absurda y demencial, un atento visionado y el minucioso escrutinio del abundante texto entre líneas revelará en su interior una agridulce oda juvenil acerca del doloroso proceso de madurar. Estéticamente impecable, contiene numerosas secuencias realmente poéticas gracias a la composición formada por el elaborado grafismo y la frescura de la banda sonora. Una verdadera joya que pese a su calidad, ha pasado sorprendentemente desapercibida para la mayoría. Después de mucho tiempo, finalmente comprendo el significado de never knows best, la enigmática frase que aparece escrita en unos cigarrillos.
Nunca he probado algo mejor.
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