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jueves, 11 de octubre de 2012

Sitges 2012: Animals






¿Pero que demonios acabo de ver? Esa fue la pregunta que me vino a la mente mientras aparecían los créditos finales, sonando de fondo el pegadizo tema principal de la película. Al finalizar la proyección, asistí a la rueda de prensa, abierta también al público, en la que esperaba responder al interrogante de la mano del director y los actores. Al principio se produjeron unos incómodos momentos en los cuales nadie se atrevía a lanzar una pregunta. Finalmente, alguien tuvo el valor de levantar el brazo. “¿Podrías explicar, para los que no somos unos expertos, que mensaje querías transmitir con esta película?” Risas y aplausos de los allí presentes. Poco dispuesto a revelar los detalles de su enigmático largometraje, el cineasta catalán devolvió el revés: “¿Que te ha transmitido a ti?”

Situémonos. Animals es el primer largometraje de Marçal Forés, alumno aventajado de esa factoría de talento llamada ESCAC y está apadrinada por Escándalo Films, la productora asociada a la mencionada escuela de cine. La película fue rodada en Barcelona a finales del 2010, se presentó recientemente en el festival de cine de Donosti dentro de la categoría Nuevos Directores y ahora aterriza en el festival de cine fantástico de Sitges.


Forés ya había debutado detrás de la cámara con un videoclip para el grupo barcelonés Sybil Vane, le siguió la realización de los cortos Yeah Yeah Yeah y Friends Forever además de dirigir un piloto para la BBC Three titulado The Things I Haven’t Told You. El reparto lo encabeza Oriol Pla (El Cor de la Ciutat), encarnando al torturado protagonista, le acompaña la joven Roser Tapias (Padres, Amar en Tiempos Revueltos) además de los británicos Augustus Prew (Los Borgia, Charlie St. Cloud) y Dimitri Leonidas (Tormented, Sinbad), interpretando a sus compañeros de clase. La película también cuenta con la muy comentada participación de Martin Freeman, quien al parecer mostró interés en el proyecto desde el primer momento, aunque su personaje no tenga especial peso en el desarrollo de la trama y quede prácticamente reducido a una nota a pie de página.

Pero entonces, ¿de que va Animals?

Las notas de prensa hablan de una historia de superación de la adolescencia con toques fantásticos, el director habla de una dolorosa pérdida de la pureza y el trailer promete una emocionante aventura de corte juvenil. Quien acuda al cine esperando esto último, es posible que acabe reclamando que le devuelvan el dinero de su entrada, recordando el caso de aquella mujer indignada al comprobar que, a pesar de lo que la publicidad pudiera sugerir, Drive de Nicolas Winding Refn no tenía absolutamente nada que ver con Transporter.

El estilo de narración bebe sin complejos del manganime, más concretamente de aquellas obras donde la adolescencia es presentada como la etapa más alienante de la vida y el desgarrador proceso de maduración del protagonista transpira a través de los poros de la trama principal. Esta influencia se hace palpable en guiños explícitos al clásico Neon Genesis Evangelion y en la recreación prácticamente calcada de una escena de FLCL, también del estudio japonés GAINAX.

Por otra parte vemos un marcado carácter visual con sabor a Donnie Darko, con la cual es imposible caer en comparaciones, así como ecos de la en ocasiones desesperante lentitud contemplativa de Gus Van Sant. Todo ello se combina, junto a unos personajes que podrían haber salido del lápiz de Daniel Clowes, en una mezcla que también recicla numerosos elementos estilísticos de los anteriores trabajos de Forés.

Tras un buen punto de partida, da la sensación de que el conjunto va a medio gas y cuando parece que la acción por fin va a pisar a fondo el acelerador, todo resulta ser un espejismo que parece salido directamente de Elephant. Animals juega tanto al despiste que termina por perderse en su propio laberinto. Su mensaje, que lo tiene, queda difuminado por demasiadas referencias a la subcultura alternativa e incontables situaciones que parecen haber sido diseñadas para confundir al espectador en lugar de hacer avanzar la trama. La idea fundamental se podría condensar sin demasiada complicación en un cortometraje pero en cambio su narrativa encajaría mejor en una miniserie, siendo quizás las limitaciones de formato el principal obstáculo para que la historia funcione.

A pesar de todo hay buenas muestras de talento, brillando especialmente la fotografía a cargo de Eduard Grau (A Single Man, Buried). El debut de Marçal Forés supone una apuesta valiente por renovar el cine made in Spain, por ofrecer algo diferente y romper con los tópicos a los que, por desgracia, nos tienen acostumbrados. En ese sentido, lo consigue, pues indudablemente estamos ante algo cuya estética y desarrollo es algo poco o nada visto en una producción nacional. Tendremos pues que estar atentos a los futuros proyectos de este joven catalán.

Animals se estrena en cines el 26 de octubre.

sábado, 1 de septiembre de 2012

Bellflower





Título original: Bellflower
Nacionalidad: Estados Unidos, 2011
Dirección: Evan Glodell
Reparto: Evan Glodell, Tyler Dawson, Jessie Wiseman, Rebekah Brandes




Lord Humongous cannot be defied.


Tras un montaje de imágenes en forma de flashforward estas son las palabras que abren Bellflower, el debut cinematográfico del guionista, actor y director Evan Glodell. La cita, sacada de ese legendario filme llamado Mad Max 2, adquiere aquí un tono casi profético, ominoso.

Resulta inevitable hablar de este largometraje sin mencionar antes su peculiar estética. Una impresionante fotografía dominada por colores saturados, extravagantes desenfoques, lentes sucias... Si fuese posible la filmación de imágenes en movimiento con una Lomo Compact Automat, el resultado sería algo parecido los fotogramas de Bellflower. Esto es debido a la utilización de cámaras fabricadas artesanalmente por el propio Glodell para conseguir un resultado único.


Obsesionados con las películas de Mad Max, nuestros protagonistas Woodrow y Aiden sueñan con ser los reyes de la carretera en un mundo postapocalíptico. Sin una ocupación o fuente de ingresos definida, dedican la mayor parte de su tiempo en prepararse para ese improbable futuro, detonando bombonas de gas, construyendo un lanzallamas casero y en última instancia creando el vehículo definitivo para los guerreros del asfalto, el Medusa. Pero todo cambia para Woodrow cuando conoce a Milly.

No podemos pasar por el alto que la narración cuenta con un enfoque claramente masculino. Hay momentos de gran belleza visual junto a una elevada carga emocional, pero siempre salpicados de sangre, sudor y gasolina. En ese sentido, se ha comentado, de forma acertada, sus reminiscencias a Fight Club.

Evan Glodell ha realizado un arriesgado debut y lo ha conseguido. Nos ha obsequiado con una obra con el suficiente potencial como para convertirse en una película de culto, una joya underground con olor a combustible quemado. Pero Bellflower no trata sobre héroes pilotando muscle cars en un escenario distópico. Es una historia de amor y venganza violenta, cruda y salvaje que nos recuerda que cuando nos rompen el corazón puede ser más devastador que cualquier holocausto nuclear imaginable.

De ese metafórico mundo en cenizas emergerá un villano para dominarlo. Lord Humongous. 



viernes, 29 de octubre de 2010

Sitges 2010: Red Hill

Título Original: Red Hill
Nacionalidad: Australia, 2010
Director: Patrick Hughes
Interpretes: Ryan Kwanten, Steve Bisley, Tommy Lewis



El western, en su etapa madura, es para mi uno de los géneros más interesantes pues sus personajes son ricos en matices. Los buenos no son completamente buenos ni los malos totalmente malos. Eso da profundidad a la narración, pues en el mundo real tampoco se dan los terminos absolutos sino que existen una infinidad de tonalidades.

Por ello, Red Hill era para mi una de las películas más esperadas de la última edición del festival de cine de Sitges. Se trata del extraordinario debut del australiano Patrick Hughes. Este australiano escribe y dirige una imprescindible cinta que combina con destreza elementos del western crepuscular y el thriller más oscuro. Red Hill nos sitúa en una Australia rural anclada en el pasado, donde el conservador sheriff Bill aplica su propia ley. Ryan Kwanten, más conocido por sus apariciones en True Blood, interpreta a Shane Cooper, un agente de policía recién trasladado que deberá enfrentarse a un para nada convencional primer día de trabajo. Jimmy Conway es un peligroso convicto que se acaba de fugar de la cárcel y se dirige a Red Hill para sembrar el terror y vengarse de aquellos que lo encarcelaron.

Red Hill tiene claras influencias y paralelismos con películas como El Jinete Pálido de Eastwood o Training Day. En primer lugar, Conway es un asesino rodeado de misterio, oscuro, silencioso y por momentos casi sobrenatural. El hecho de que no pronuncie una sola palabra mientras dispara a sangre fría a sus víctimas y que no conozcamos cual es el motivo de su venganza, consigue mantenernos a la espectativa hasta el final. Por otro lado, la película se desarrolla a lo largo de un solo día y el inocente pero bien intencionado novato tendrá que elegir entre tomar las riendas de la situación o convertirse en una víctima más.

El apartado estético ha sido tratado con un gusto exquisito. Desde la impecable fotografía, con un excepcional formato Cinemascope, hasta la elección de las localizaciones pasando por la banda sonora y los decorados, todos los elementos han sido cuidados al detalle. Absolutamente loable si tenemos en cuenta que el filme ha sido financiado íntegramente por el director, quien ha tenido que llegar a hipotecar su casa para conseguir los fondos. Nada de subvenciones gubernamentales ni el respaldo de una distribuidora durante la fase de rodaje. Tomen nota.

Además del ya mencionado Ryan Kwanten, el reparto cuenta con Tommy Lewis y un veterano del cine australiano, Steve Bisley (Mad Max). Partiendo de un guión sólido, como es el caso, los actores solo tienen que dejarse llevar por el ritmo narrativo. La trama de venganza se va abriendo paso hasta el esperado clímax, con duelo de gatillos veloces incluido. Se trata de una historia áspera, de violencia seca, pero no falta de esperanza e incluso se permite algunos toques de humor. El resultado del conjunto no defrauda en absoluto. Si bien es cierto que es difícil hacer algo totalmente novedoso en un género tan trillado como el del western, Red Hill aprueba holgadamente y no se limita al simple homenaje o una colección de referencias.

En definitiva, al igual que The Loved Ones, una buena muestra de que el cine australiano tiene interesantes producciones perfectamente aptas para la exportación. Su estreno en Estados Unidos está previsto para el 5 de Noviembre pero todavía no hay fecha para nuestro país. Esperemos que en Europa Red Hill no quede relegada únicamente a los festivales de cine.

domingo, 24 de octubre de 2010

Sitges 2010: The Last Exorcism

Título original: The Last Exorcism
Nacionalidad: USA, 2010
Director: David Stamm
Interpretes: Patrick Fabian, Ashley Bell, Iris Bahr



El estreno de The Blair Witch Project en 1999 supuso, indiscutiblemente, un punto de inflexión en el género. Descubrimos que era posible rodar una película de terror con un presupuesto ajustadísimo sin caer en la caspa habitualmente asociada a las producciones low cost. Desde entonces han sido muchos los directores que han explotado la misma fórmula. La técnica que un dia fue novedosa y consiguió acercar el miedo al espectador, se ha convertido en algo rancio y caduco en los últimos tiempos. ¿Realmente a alguien le pareció que [Rec] y su secuela estaban a la altura de lo que se predicaba? ¿Era necesario su correspondiente remake norteamericano, Quarantine? Por suerte, justo cuando pensabamos que el falso documental ya no tenía nada más que aportar al género, llega The Last Exorcism para hacernos cambiar de idea.

Pese a los avances culturales y científicos, las supuestas posesiones diabólicas y sus correspondientes exorcismos no sólo siguen de plena actualidad en pleno siglo XXI sino que se ha registrado un considerable aumento de casos. El mismísimo Vaticano ha tomado cartas en el asunto, formando a cientos de sacerdotes como exorcistas. ¿Estamos ante un preocupante aumento del fanatismo religioso más radical? ¿Se trata de una reacción propia de la ignorancia? ¿Son estos exorcismos pura charlatanería o existe una mínima posibilidad de un componente sobrenatural en estos asuntos? Este es el punto de partida de la película escrita a cuatro manos por Huck Botko y Andrew Gurland (Mail Order Wife).

Patrick Fabian interpreta al reverendo Cotton Marcus. Un carismático embaucador que se gana la vida con los fraudulentos rituales de exorcismo que realiza por toda Luisiana. Marcus perdió su fe hace tiempo, pero aún le queda algo de ética. Tras años de patrañas, decide exponer toda la verdad antes las cámaras de televisión, revelando todos sus trucos. Su particular forma de expiación consistirá en hacer que el equipo de reporteros le acompañe durante la ejecución de lo que debe ser su último exorcismo. Al llegar a la granja de los Sweetzer, el reverendo y el equipo de rodaje se verán inmersos en una espiral de acontecimientos que les hará replantear por completo sus creencias. Lo que parece el planteamiento de otra aburrida película sobre el tema y la enésima copia barata de El Exorcista, es en realidad el incidente incitador de un guión absolutamente redondo.

Aparentemente un mockumentary acerca de los ingeniosos métodos de Marcus y su imparable verborrea, pronto se transforma en una historia de verdadero horror. Una historia que, enfocada desde un punto de vista escéptico, se mueve en todo momento entre los límites de lo razonable y lo sobrenatural.
Una de las cosas que hace grande a The Last Exorcism, es que pese a tocar un tema tan trillado, consigue que el espectador jamás pueda adelantarse a lo que va a suceder a continuación. Hacia mucho tiempo que una película de terror no me provocaba tal grado de inquietud, esperando ansiosamente una resolución. Una vez arranca la acción ya no hay vuelta atrás; la intensidad aumentará en un crescendo imparable que nos clavará a la butaca hasta el último minuto.

Desde luego ayudan mucho unas interpretaciones de calidad. Patrick Fabian consigue que en apenas unos minutos conectemos totalmente con su personaje, cosa que le ha merecido el premio a mejor actor en la presente edición del festival. Ashley Bell (Stay Cool) juega un rol determinante para conseguir la verosimilitud que transmite el filme. Nada de efectos de maquillaje; todas las posturas imposibles que se marca la supuesta posesa, son realizadas sin trampa ni cartón por la joven actriz. Su habilidad para dislocarse el cuello pondrá los pelos de punta a más de uno, garantizado.

En gran parte el resultado de las actuaciones ha sido gracias a las exigencias marcadas por el alemán David Stamm que ya dirigió A Necessary Death en el 2008. En el ajo anda metido como productor Eli Roth (Death Proof, Inglorious Basterds), responsable de la saga Hostel y amiguete de Tarantino. Tranquilos, nada de excesivo mal gusto en The Last Exorcism. Más bien al contrario, un buen ejemplo de ese terror que hay que recuperar, el que estremece con algo más que sustos previsibles y maquillaje, el que consigue plantar la semilla de la duda en nuestra cabeza, el que hace que horas e incluso días después sigamos dando vueltas acerca de lo que hemos visto.

El 19 de Noviembre se estrena en cines de todo el país.

No la vayan a ver solos.

lunes, 18 de octubre de 2010

Sitges 2010: The Pack

Título original: Le Meute
Nacionalidad: Francia-Bélgica, 2010
Dirección: Franck Richard
Reparto: Yolande Moreau, Émilie Dequenne, Benjamin Biolay, Philippe Nahon



Un soplo de aire fresco. Así se siente The Pack, la primera película del guionista y director Franck Richard. El debutante galo llega dispuesto a romper con tendencias estilísticas de la llamada nueva ola del terror francés. Ese tipo de cine es realmente insoportable para mi, afirma. Aprovecho para indicar que a mi también me parece insoportable, salvo algunas excepción como La Horde. Al ver este filme, rápidamente nos damos cuenta de que no busca incomodar al espectador mostrando torturas gratuitas. Todo lo contrario, pretende ser una película de terror a la antigua usanza proporcionando buen entretenimiento para el público.

Rodada en Bélgica, The Pack cuenta la singular historia de Charlotte, una chica dura y solitaria que viaja sin rumbo hasta que conoce a Max, un autoestopista. Pronto paran en un bar de carretera para tomar café y tras ser acosados por un grupo de moteros, Max desaparecerá misteriosamente. Charlotte decide ir en su busca y terminará descubriendo el escalofriante secreto que oculta La Spack, la propietaria del bar. Es una película de terror con sabor clásico, que mezcla de forma interesante dos temáticas habituales del cine de género; Psicópatas y muertos vivientes.

La estética de la película tiene ese aspecto mugriento de referentes como La Matanza de Texas. La fotografía, que corre a cargo de Laurent Barès (Frontiers, À l'intérieur), es sucia, deprimente, con colores apagados. Una ambientación lúgubre con madera vieja, tierra seca, luna llena, viento sibilante, herramientas oxidadas... Un detalle curioso es que no encontramos ningún elemento de color rojo salvo la sangre. La banda sonora es de una importancia vital para Franck Richard y así lo demuestra incluyendo a grupos franceses de rock independiente, metal y hardcore. Pero quizás lo más sorprendente es que parte de la banda sonora original está firmada por Chris Spencer, el líder del mítico grupo neoyorquino Unsane.

Yolande Moreau (Amélie) y Émilie Dequenne (The Girl on the Train) están realmente bien en sus interpretaciones, especialmente teniendo en cuenta que se trata de actrices más conocidas por su faceta dramática. Aportando el contrapunto cómico encontramos a Phillipe Nahon, que gracias a su peculiar aspecto ha sido siempre una buena opción para interpretar a personajes atípicos. Abanderados de la nueva generación de cineastas franceses tales como Alexandre Aja y Gaspar Noé, han contado con el para sus películas.

Atención a los sutiles guiños pop como la máquina recreativa de Ghosts 'n' Goblins, las patatas fritas con mayonesa o el chiste de los internos en el pabellón psiquiátrico y el gato. Totalmente recomendada.

jueves, 14 de octubre de 2010

Sitges 2010: Rubber

Título Original: Rubber
Nacionalidad: Francia, 2010
Dirección: Quentin Dupieux
Reparto: Stephen Spinella, Roxane Mesquida, Jack Plotnick, Wings Hauser



The film you're about to see is an homage to the 'No reason'.
The most powerful element of style.


Estas palabras forman parte de la magistral introducción de Rubber, una de las películas más comentadas en Sitges y que ya causó furor en la última edición del festival de Cannes. Quentin Dupieux, más conocido por su alter ego electrónico Mr. Oizo, escribe, dirige y edita esta inclasificable cinta que narra las peripecias de un malvado neumático con poderes psíquicos. Dupieux también compone la banda sonora original junto con su amigo Gaspard Augé de Justice.

¿Entonces, es Rubber un thriller? ¿Una comedia, quizás? ¿Simplemente un ejercicio de estilo? Lo cierto es que es un poco de todo. A priori esto puede parecer algo negativo; un filme que intenta abarcar diversos géneros requiere de mucho tacto y medida para que el resultado final sea satisfactorio. Se hace difícil describir Rubber, es realmente una de esas películas que hay que ver. La comparación más próxima que se me ocurre para intentar definirla es que se imaginen una comedia dirigida por David Lynch. De hecho, es evidente que estilísticamente Rubber es deudora de la obra de Lynch, sólo que mucho más entretenida y retorcidamente divertida.

Un viejo neumático tirado en medio del desierto, de repente cobra vida ante la atónita mirada de unos espectadores que observan desde la distancia con sus prismáticos. ¿Por que razón un neumático? ¿Tiene algún sentido que haya gente contemplando tal acontecimiento? La vida está llena de sin sentidos. Por eso nos gusta el cine y las novelas, porque en la ficción todo suele ocurrir por algún motivo. Toda acción, toda decisión que tomen los personajes, cada palabra... parece llevarles irremediablemente hacia un único final. De forma que cuando termine la película pensemos que todo encaja y que tal como ha sucedido todo, no había otro final posible. Pero sabemos que el mundo no es así. La realidad está dominada por la falta de sentido. A algunas personas les asusta este hecho y necesitan recurrir a conceptos como el destino o el determinismo.

Pero en raras ocasiones, nos encontramos con unos pocos cineastas que rompen las normas y entran en el terreno del absurdo, de lo surreal e inexplicable. Al fin y al cabo, la definición tradicional nos dice que la única función del arte es existir. Una creación autoreferente. En ese sentido, Dupieux destroza las convenciones cinematográficas y convierte este largometraje en una pieza de puro arte. Es especialmente interesante el hecho de que Rubber se puede considerar un análisis del cine dentro del cine, como ya hiciera Jean-Luc Godard. La irónica forma en la que se critica las expectativas del público, constituye uno de los ejes centrales de la película. Los espectadores dentro de la película no son sino un reflejo de los espectadores de la película en si, los que están fuera de la pantalla.

Los efectos de movimiento autónomo del peculiar protagonista están realmente logrados. Para la ocasión no se ha recurrido a efectos digitales sino que toda el rodaje ha sido realizado cuadro a cuadro para posteriormente montar los fotogramas convenientemente. Las actuaciones, brillantes. Stephen Spinella simplemente genial, junto a un esperpéntico Jack Plotnick, hará las delicias de los aficionados al humor absurdo. Roxane Mesquida, aunque prácticamente carece de diálogos, funciona espléndidamente como el objeto de obsesión por parte de la rueda asesina y de hecho protagoniza un guiño a Psicosis durante una escena.

Definitivamente, Rubber es algo a tener en cuenta y me arriesgo a decir que es una claro candidato para llevarse algún premio en el festival. ¿Por que? No reason.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Sitges 2010: Chatroom




Título original: Chatroom

Nacionalidad: Reino Unido, 2010
Dirección: Hideo Nakata
Reparto: Aaron Johnson, Imogen Poots, Hannah Murray


Es evidente que una de las películas que han despertado más interés en el festival de cine de Sitges de este año, es Chatroom de Hideo Nakata. En unas pocas horas se vendieron todas las entradas para el pase en el cine Prado del último filme de este nipón que ya dirigió Ringu, la cual se convirtió en un fenómeno de culto dando lugar al remake norteamericano y marcó el advenimiento del cine de género japonés. Ha pasado ya más de una década desde entonces y si bien en aquel momento el elemento incitador era una cinta de vídeo maldita, ahora lo son las redes sociales y los chats. Ringu apareció durante la cúspide del VHS como formato, prácticamente toda familia del mundo desarrollado tenía un par de aparatos en casa para poder ver vídeos tanto en el salón como en la habitación. Los chavales podían encerrarse en su cuarto con su televisor y el vídeo, de una forma no muy diferente a la que ahora lo hacen con su ordenador y la conexión a internet. Es importante fijarnos en este paralelismo, pues nos lleva a pensar que en estas dos obras de Nakata existe una idea de fondo en común.

En los últimos tiempos hemos podido ver como Internet no es un lugar donde llenar nuestra falta de auténticas emociones. Los verdaderas relaciones, los verdaderos sentimientos, siempre estarán ahí fuera y no en un mundo virtual. En cambio la comodidad del anonimato y la aparente libertad de contenidos ha actuado como catalizador para la parte más oscura del ser humano. Existe la creencia de que si no hubiesen consecuencias a las que enfrentarnos cuando cometemos acciones cuestionables o ilegales en la vida real, aflorarían patrones de conducta psicopática entre la población. Patrones que habrían permanecido inhibidos de forma subconsciente. Pero la red refleja sin filtros lo que realmente se esconde en los lúgubres rincones de la mente humana.

Desde la gente que descarga su rabia hiriendo o incluso arruinando la vida de personas en foros y redes sociales hasta los casos más extremos y macabros como la venta de órganos, los pactos de suicidio, el canibalismo consentido o la contratación de asesinos a sueldo. Por supuesto sin olvidar la publicación de vídeos de asesinatos, suicidios, imágenes grotescas de accidentes y la proliferación de una pornografía cada vez más retorcida y extrema.

Tomando todo esto como base, surge Chatroom. El guión de Enda Walsh, que fué adaptado de su propia obra de teatro, nos presenta a cinco adolescentes británicos que prefieren pasarse el día frente al teclado en lugar de cultivar verdaderas relaciones. Estos se conocerán y formaran su propio círculo de amigos virtuales, entrando en los sectores menos recomendables de Internet. Jim posee el carácter más débil del grupo; se trata de un chico no especialmente afortunado en la vida y será el blanco de ataques con consecuencias fatales en la vida real si los demás no hacen nada para evitarlo.

Posiblemente el aspecto a destacar de la película es su estética y la forma de representar el mundo virtual de los chats. Desde luego sería muy aburrida una película donde la mayor parte del diálogo tuviese lugar en un chat y se nos mostrara a gente tecleando y mirando un monitor durante hora y media. Chatroom resuelve este problema mediante un estilo visual impactante y atractivo, con una colorista representación física de las salas de chat. Esta emocionante realidad virtual contrasta con las tonalidades grises que bañan la cinta durante las escenas que tienen lugar en el mundo real. Un recurso bien llevado que tiene un claro simbolismo para referirse a la realidad como aburrida y monocromática en contraste con la chispeante red.

El mayor problema de la película es que se toma demasiado tiempo en introducirnos a los personajes y su mundo virtual. La emoción y la intriga no empiezan hasta casi la mitad de la película, lo que repercute de forma negativa en el ritmo narrativo. Cuidado, a pesar del historial de Nakata, Chatroom no se puede clasificar en absoluto como película de terror, que nadie se confunda. Más bien se trata de un drama adolescente con tintes de thriller.

El reparto cuenta con la nueva generación de actores británicos incluyendo a Hannah Murray y Daniel Kaluuya, protagonistas del éxito televisivo Skins. También encontramos a Imogen Poots, conocida por su aparición en V for Vendetta y 28 Weeks Later. Las actuaciones no son nada del otro mundo, aún falta tiempo para que estos chicos se liberen del lastre de sus anteriores papeles y adopten una mayor versatilidad de registros, pero cumplen de forma suficiente. Destaca Aaron Johnson en el papel de William, acaparando prácticamente la totalidad de la carga dramática.


En conclusión, una película entretenida aunque no se libra de algunos clichés y personajes algo estereotipados a pesar del extenso tiempo dedicado a su presentación. Quizás su reflexión llega algo tarde y suena a moralina, pero no por ello merece ser obviada; ¿Que hacen los chavales frente al ordenador cuando se pasan todo el día encerrados tras la puerta de su habitación?

domingo, 14 de marzo de 2010

Festival Internacional de Cine de Las Palmas


No pienso molestarme en hablar de temporales de nieve. Cómprese un generador, es todo lo que le puedo decir. En cualquier caso, no sea tan retarded como para arrancarlo dentro de casa. Los gases de escape no son muy saludables que digamos, aunque eso parece que se le pasó por alto a más de uno en Girona.


Gala de inauguración

Como suele ser habitual en mi persona, me dirigí al encuentro con el tiempo bastante justo. El taxi me dejó frente al Auditorio Alfredo Kraus, lugar con el que me une cierta historia profesional, a escasos minutos de la hora a la que, teóricamente, daba comienzo la gala. Para mi sorpresa descubro que en esta isla, la gente se toma lo de ir a los sitios con más calma que yo, que ya es decir. Todo hay que decirlo, también fué una magnifica oportunidad de ver a todos los asistentes luciendo sus mejores trajes. Muy glamurosas ellas, muy elegantes ellos y en definitiva, todos muy cool. Excepto el tipo que iba con bermudas y chancletas de playa. Quizás en otro contexto incluso se le podría considerar rompedor, pero dada la climatología del lugar, más bien daba la impresión de ser una persona a la que no le había dado tiempo [o la gana] de pasar por casa a cambiarse.

Yo, no se vayan a pensar, también daba el pego. Americana, zapatillas y mis Rayban 5122. Soy consciente de que es el cliché del gafapastismo cool, pero no lo puedo evitar.

La presentación se llevo a cabo con unos aires graciosetes que para mi gusto huelen demasiado a importación del mainstream norteamericano. Y huelen no especialmente bien cuando se tiene en cuenta que se trata de un festival que hace gran hincapié en la identidad propia y presume de apostar por el cine más independiente, arriesgado y alejado de convencionalismos comerciales. La cosa ya pierde credibilidad cuando veo que el mismo festival que dedica una retrospectiva a Kurosawa o a Éric Rohmer, programa Tensión Sexual No Resuelta, la última gamberrada de uno de los amiguetes de Santiago Segura y la enésima memez con la que nos castiga el cine patrio. Para rematar el cuadro, Claudio Utrera, director del festival, no pudo abstenerse de sacar a relucir la crisis económica en su discurso. Que digo yo que si tratandose de un festival de cine, puestos a mencionar alguna crisis, no sería más apropiado hablar de crisis de ideas.

Apuntes corrosivos a parte, la verdad es que los montajes audiovisuales utilizados estuvieron francamente bien, en especial la lograda combinación de proyecciones con música jazz en directo. Tras presentar al panel de jueces de cada categoría, subió a la palestra Atom Egoyan quien recogería el premio Lady Arimaguada honorífico por su trayectoria cinematográfica. Sinceramente, yo no tenía ni idea de quien era el tal Egoyan, al parecer canadiense de ascendencia armenia. Supongo que un crimen vergonzoso para alguien que se considera cinéfilo, pero les aseguro que ni había oído nombrar a este señor. Sin embargo, alguien con unas formas humildes a la vez que honestas, que dice que sus padres le enseñaron a creer que podemos trascender nuestras limitaciones mediante los actos creativos, se gana inmediatamente mi aplauso y mi curiosidad por conocer su obra.

Seguidamente harían su aparición Dunia Ayaso y Félix Sabroso, los dos responsables de La Isla Interior. Tras sus extensos agradecimientos y dedicatorias, algunos actores del reparto, incluyendo a Geraldine Chaplin, subieron brevemente al escenario para compartir el momento con los dos directores canarios, antes de la proyección del filme.

La Isla Interior

Este largometraje de factura canaria, retrata a una familia de lo más disfuncional durante los días previos a la muerte del padre, un hombre mayor que padece de esquizofrenia. Aunque la historia es básicamente dramática, tiene unos destacables golpes de humor, aportados principalmente por Alberto San Juan en su papel de profesor con serias dificultades comunicativas además de algunas manías muy personales a la par que divertidas de ver, aunque quizás no tanto de vivir.

Lo irónico de la película es que el padre de la familia, que teóricamente es el loco, se nos presenta como una persona tranquila, sosegada e incluso aportando algún punto de cordura en más de una secuencia. Este es justamente el fuerte de La Isla Interior, dar un giro a las cosas y retratar como chiflados a los que creen no estarlo. Como veremos, todos viven con el miedo oculto de haber heredado propensión a desarrollar enfermedades mentales y he aquí donde la cinta intentará abrir la vía dramática.

El problema es que semejante cuadro resulta muy poco creíble, especialmente con las esperpénticas situaciones y comportamientos de los hijos. No cuaja que por un lado tengamos un trágico drama familiar y luego nos vengan con semejantes caricaturas de personajes. En algún momento la cosa incluso se pasa absolutamente de rosca haciendo que el conjunto no termine de funcionar. Ahí tenemos a Geraldine Chaplin haciendo imposibles para salvar el asunto, la única que ha calibrado correctamente el punto equidistante entre comedia y drama, pero lamentablemente eso no es suficiente. Con mucho es la hija del legendario Charles Chaplin la que aporta la interpretación más eficiente tanto cuando pretende hacernos sonreír como cuando quiere hacernos partícipes de su dolor. Esta señora simplemente sabe como meterse al público en el bolsillo. Y lo consigue. La secuencia en que la vemos gritar abrazada a una almohada en posición fetal, simplemente me dio escalofríos, la emoción transmitida fue tal que consiguió erizar el vello de mi antebrazo derecho.

Otra de las cosas que chirrían es esa inevitable y recurrente costumbre que tiene el cine made in Spain de mostrar un polvo guarro en pantalla. No hacer el amor con delicadeza. Ni siquiera una sensual secuencia de erotismo desenfrenado. No, lo que hay es un polvo guarro, barato, un estereotipo que ya empieza a rozar lo grotesco y desde luego absolutamente gratuito e irrelevante para el desarrollo de la historia. Yo no se si es que en este país no dan subvención si no hay sexo o que. Pero si no hay más remedio, que sepan que yo no tengo demasiado en contra de lo gratuito, lo tengo con la forma tosca de presentar las cosas. Porque más sexo gratuito que en los filmes de Larry Clark es difícil encontrar, pero, aunque el tipo sea un depravado, sabe como rodar ese tipo de escenas, narices. Tomen nota los cineastas patrios, se lo ruego. Tampoco podía faltar la referencia a la violencia de género. Esta si que ya es de traca; metemos la secuencia con calzador y se la come usted doblada.

A pesar de todo, un buen intento por parte de Ayaso y Sabroso, especialmente por el mérito y la valentía de hacer cine desde Canarias y que además este pueda llegar al público general.

domingo, 29 de noviembre de 2009

Moon


Debo admitir que esta película se me paso por alto en el Festival de Cine de Sitges. Se me pasó de una forma escandalosa, ni siquiera llegué a tenerla en cuenta vamos. Luego al consultar el palmarés, observo que ha resultado premiada en varias categorías e incluso se ha llevado el premio a mejor película de la selección oficial. Poco después se genera una ola de histeria que arrasa la llamada blogosfera. Me pregunto a mi mismo de que va todo esto y me siento obligado a ver el trailer. Maldita sea, los pelos como escarpias ante lo que parece ser el híbrido perfecto entre Solaris y 2001: A Space Odissey. Tengo que verla.

Título Original: Moon

Nacionalidad: Reino Unido, 2009
Dirección: Duncan Jones
Reparto: Sam Rockwell, Kevin Spacey

Como todos sabrán ya a estas alturas, estamos ante la opera prima de Duncan Jones, que así con ese nombre no nos dice nada pero si nos cuentan que es el hijo de David Bowie, la cosa cambia. El muchacho se ha propuesto, según el, homenajear las películas de ciencia ficción dura de décadas pasadas, donde lo que primaba era cuidar el guión y tener algo que contar y no hacer el mayor despilfarro posible en infografía.

Moon nos cuenta la historia de Sam Bell, un trabajador de la corporación Lunar Industries que se dedica a supervisar la extracción automatizada de Helio-3, lo que en la película se dice que es el combustible del futuro. El pobre hombre se encuentra solo en la estación lunar Selene y únicamente le acompaña la inteligencia artificial GERTY. Los que la vean en versión original podrán apreciar que es ni más ni menos que Kevin Spacey quien le pone voz y recuerda demasiado al tono exasperantemente calmado que usó para interpretar a John Doe en Seven. Nuestro protagonista humano esta a punto de finalizar un contrato de tres años y reunirse con su familia en la Tierra, cuando empieza a ser asaltado por visiones y a sufrir un severo deterioro físico; esto le llevará a tener un accidente que será el desencadenante del giro argumental de la película.

Hasta este punto, todo correcto. La fotografía es elegante, la cámara se toma su tiempo y hay largos silencios amenizados por el leitmotiv que ha creado para la ocasión Clint Mansell, el ex-Pop Will Eat Itself que ya firmó las bandas sonoras de π, Requiem for a Dream y The Fountain. Pero una vez que Moon nos revela su giro, ya ha enseñado todas sus cartas y se desinfla rápidamente no sabiendo muy bien hacia donde tirar. Esta película es todo lo contrario a un buen thriller de manual. En lugar de ir subiendo progresivamente la intensidad y la tensión hasta llegar al clímax de la historia, aquí se empieza con mucho misterio para posteriormente degradar hacia lo previsible, lo evidente y, lo que es peor, hacia lo vacío.

Sinceramente no entiendo en absoluto a todos aquellos que hayan visto una gran reflexión filosófica o moral en esta película. No se engañen, no la tiene. Apenas rasca la superficie, no ahonda en la materia y es prácticamente un delito teniendo en cuenta el inmejorable punto de partida que tiene el guión y hacia donde se podía haber desarrollado. El mensaje, por llamarlo de algún modo, que nos deja la película, se acerca más a la propaganda panfletera que a un verdadero análisis de la naturaleza humana o una exploración del mundo interior individual. Respecto a la actuación de Rockwell, sentí verdadera decepción tras todo el bombo que se ha llegado a dar a su papel en este largometraje. Algunos dirán que está grandioso. Yo pienso, desde la modestia, que simplemente está.

Se ha cometido un grave error comparándola con obras maestras como Blade Runner y 2001: A Space Odissey o clásicos de la talla de Alien o Solaris. Moon es en muchísimos aspectos deudora de todas ellas, pero para mi pesar no esta a la altura de ninguna y tampoco veo ningún tipo de aportaciones adicionales. Curiosamente no ha tenido demasiada repercusión en las salas de cine convencionales, quedando prácticamente relegada a cines especializados o salas de proyección en versión original.

Visto lo visto, estoy seguro de que no tardará en ser elevada a la categoría de película de culto por determinados sectores del público, lo que me lleva a preguntarme por el significado de culto hoy en día.

sábado, 21 de noviembre de 2009

El Secreto de Sus Ojos


Título original: El Secreto de sus Ojos

Nacionalidad: Argentina – España, 2009
Dirección: Juan Jose Campanella
Reparto: Ricardo Darín, Soledad Villamil, Pablo Rago, Javier Godino, Guillermo Francella


Últimamente estoy llegando a la conclusión de que encontrar el nombre de Ricardo Darín entre el elenco de actores de un largometraje, es prácticamente sinónimo de garantía de calidad. Ya demostró su carisma y versatilidad en Nueve Reinas, El Aura y El Hijo de La Novia. Ahora protagoniza, junto con Soledad Villamil, este impecable thriller de factura argentino-española dirigido por Juan Jose Campanella, quien también ha realizado la adaptación del guión a partir de la novela de Eduardo Sacheri. Los secundarios también cumplen, destacando en especial Francella que borda el papel de compañero alcohólico y chistoso.

La historia gira entorno a un policía judicial de Buenos Aires recientemente retirado, que aprovecha esta nueva etapa para escribir una novela autobiográfica acerca de un peculiar caso sin resolver sucedido hace veinticinco años. Ese crimen, la violación y asesinato de una joven, lo marcó para siempre y jamás lo pudo borrar de su mente. Como tampoco pudo olvidar la tensión no resuelta con su superiora; un amor trágico e imposible, llevado en silencio durante demasiado tiempo. El punto de partida podría situarse dentro de los tópicos, pero es en su desarrollo donde realmente encontramos todo lo que esta película tiene que ofrecernos. Narrada en forma de flashback casi en su totalidad, vamos siendo testigos de esos hechos que parece que ya nadie recuerda ni quiere recordar pero fueron fundamentales para que los implicados se convirtieran en lo que son en el presente y progresivamente comprendemos como cada detalle acaba teniendo su repercusión. Hay un diálogo entre los personajes interpretados por Villamil y Darín que resume magistralmente esta percepción:

- Parece que fué otra vida, no?
- Pero fué esta vida.

La química entre ellos es tremenda y nos transmiten de forma verosímil ese aspero reencuentro con anhelos y miedos pasados. Aunque se trata de un filme que mezcla principalmente drama e intriga, no podemos pasar por alto las memorables situaciones cómicas con que cuenta. Una prueba más de esa particular expresividad y agudeza por las que los argentinos suelen ser conocidos. Estamos ante una película con carácter y bastante redonda a mi parecer, pues es capaz de transmitir una variada gama de sensaciones y hacer eso manteniendo la coherencia y el buen gusto, no es tarea fácil. Quizás se le podría criticar el uso del manido recurso de hacer un montaje final de imágenes y frases que el protagonista recuerda como diciéndose a el mismo y al público “Ah, claro, ahora todo encaja”. A mi siempre me ha parecido que este efectismo pone en tela de juicio la capacidad de atención y comprensión de los espectadores, pero se puede pasar por alto por ser un inevitable cliché que no desmerece en absoluto el resultado final.

Nada nos debe extrañar que sea la película seleccionada para representar a Argentina en la categoría de película extranjera en los Oscar del 2010. Se trata de un ejemplo de buen cine con posibilidades de llegar al gran público, una equilibrada combinación de la que nuestras carteleras suelen estar faltas.

viernes, 6 de noviembre de 2009

La noche más zombie


Más vale tarde que nunca. Aquí llega la crónica de la maratón de películas de zombies englobada dentro de la categoría Midnight X-treme del Festival de Cine de Sitges.


En primer lugar debo decir que me encanta el ambiente que se respira en estas maratones y siempre que tengo la oportunidad no me pierdo una. Recuperar el encanto de las sesiones continuas por una noche, en el marco incomparable de una sala tan emblemática como es el Casino Prado bien compensa el precio de la entrada y la larga espera haciendo cola para reservar un buen sitio. Al fin y al cabo, si hay que pasarse toda la noche viendo películas, más vale hacerlo desde una buena posición, ya que el aforo estaba totalmente lleno y las entradas no son numeradas.

Hicieron las presentaciones Tommy Wirkola y Milan Todorovic, los directores de Dead Snow y Zone of the Dead respectivamente, mostrándose sorprendidos ante la cantidad de gente que había congregado esta fiesta del gamberrismo cinematográfico.

Dead Snow

[trailer]

Desde Noruega nos llega la primera cinta de la noche. Cuando pensábamos que ya habíamos visto todo tipo de muertos vivientes en la gran pantalla, llega lo que nos faltaba; Nazis convertidos en zombies. Unos seres que son, ya se figuraran, de lo malo lo peor. Tras pasar varias décadas conservados bajo la nieve de los fiordos, esperando pacientemente a ejecutar su venganza, su objetivo será acabar con unos jóvenes que, como no, han ido a pasar unos días tranquilamente en una cabaña que esta por la zona. Lo de tranquilamente es un decir, pues los veremos puestos hasta las trancas de alcohol e incluso dos de ellos protagonizaran un bizarro encuentro sexual que francamente es muy pero que muy sucio. Y lo de sucio es en el sentido literal. En el de opuesto a higiénico por si alguien tiene dudas.


Pero como viene siendo típico en las películas de terror, los que intercambian pasiones son también los primeros en morir y a partir de ahí la película iniciará un festín de sangre, tripas y casquería que llegará a su punto álgido en el último tramo de la película, donde el nivel de brutalidad aumenta hasta rozar el delirio. Desconozco cuantos litros de sirope y colorante hicieron falta para teñir de rojo los extensos mantos blancos de las montañas noruegas, pero seguro que es algo así como muchísimos. Advierto que hay escenas realmente asquerosas, algunas además totalmente gratuitas y truculentas. La película intercala los suficientes toques cómicos como para no llegar a resultar totalmente desagradable, aunque desde luego que esta concebida para un público de estómago fuerte.

A pesar de todo y a riesgo de parecer un enfermo mental, un servidor admite haberse reído a carcajadas con ciertos gags, incluso con alguno que no pareció hacer gracia al resto de la audiencia.

Wasting Away

[trailer]

Fresca. No se me ocurre otra forma de definir con un solo adjetivo esta descarada producción que por sus formas parece más un proyecto de estudiantes de cine que una película convencional. Una original aportación al género al ofrecernos el punto de vista subjetivo de un grupo de jóvenes que no saben que se han convertido en zombies. La película supone un refrito de tópicos para luego parodiarlos hasta el extremo, acercándose en ocasiones al humor más absurdo que podamos imaginar. Y eso me gusta, me gusta ver a uno de estos muertos de mirada perdida sirviendo jarras de cerveza con un sombrero mejicano en la cabeza y así un largo repertorio de desmadres hilarantes. Una demostración magistral de que es posible hacer una película de muertos vivientes absolutamente low-cost, sin derramar litros de sangre ni recurrir a lo grotesco y conseguir las risas más sonadas que se deben haber escuchado durante la proyección de una película de este tipo, con permiso de Shaun of the Dead y Zombieland.


Un largometraje entrañable, y así lo ha considerado el jurado de la sección Midnight X-treme, al premiar Wasting Away como mejor película. Menuda sorpresa que en una categoría donde, como bien indica su nombre, se da cabida a las cintas más extremas y perversas del festival, se alce ganadora la producción más simpática. Últimamente me debato seriamente entre la posibilidad de que los realizadores de este tipo de cine más que unos transgresores sean unos desviados, o bien que yo sea excesivamente sensible. La decisión del jurado confirma mi teoría de que se disfruta mucho más de una película que no transpire hedor malsano.


The Revenant

[trailer]

El director y guionista Kerry Prior, que ya había había hecho los deberes trabajando en los efectos visuales de la saga Phantasma y la mítica Bubba Ho-Tep, nos trae la historia de un militar norteamericano que fallecido en la guerra de Irak, vuelve de entre los muertos convertido en una especie de híbrido entre zombie y vampiro. La película se nos presenta en un principio como una comedia de terror, algo así como una versión de Super fumados donde en lugar de marihuana tenemos hemoglobina en cantidades industriales. Así es durante su primera mitad, en la que los agudos gags y las variopintas aventuras de la peculiar pareja protagonista nos mantendrán pegados a la butaca con una sonrisa en la cara. Lástima que a medida que avanza el metraje, la cosa se convierta en una espiral decadente con imágenes cada vez más grotescas y dudosa moralidad, llevándonos a un ambiente totalmente asfixiante. El final, es de traca; si pensábamos que la mala idea ya no podía ir a más en esta película, los últimos minutos serán totalmente explícitos al respecto.


Con esta película sucede algo extraño. Es posible que lo impactante recaiga en el hecho que esperamos una comedia negra al uso y nos vemos abrumados al ver como la cosa se vuelve progresivamente más y más retorcida, acercándonos peligrosamente al difuso límite de lo inadmisible y llevándonos a la duda de si aclamar o aborrecer esta película. Hay una secuencia en particular que para mi ejemplifica esta dualidad a la perfección; su elevado contenido de violencia sexual, despertará alguna que otra reacción en los rincones más oscuros de las mentes de los espectadores. Y hasta aquí puedo leer.

Zone of the Dead

[trailer]

Pese a que este combo serbio-catalán era uno de mis mayores alicientes para asistir a la maratón, no puedo ofrecer mis impresiones ya que las seis de la mañana ya era hora para que el que escribe estas líneas, cogiese carretera y manta para volver a casa. Hay que mantener siempre cierto sentido de la responsabilidad por muy calavera que se sea, y un zombie al volante no es la mejor combinación. Tengo entendido que las opiniones estaban bastante divididas con esta, la última película de la madrugada. Habrá que esperar a que obtenga distribución en las salas de cine o bien la televisión autonómica catalana se atreva a incluirla en su programación.


domingo, 18 de octubre de 2009

Los Cazafantasmas

Mucho se ha hablado y escrito sobre los aspectos más técnicos de la película, las actuaciones, los efectos, guión y demás, así que este texto, más que una crítica al uso, son mis impresiones al redescubrir esta mítica cinta.


Título original: Ghost Busters
Nacionalidad: USA, 1984
Dirección: Ivan Reitman
Reparto: Bill Murray, Dan Aykroyd, Sigourney Weaver, Harold Ramis

Celebrando el 25 aniversario de este clásico, el Festival de Cine de Sitges contó con la presencia de Ivan Reitman para presentar la proyección homenaje de Ghost Busters. Tras unas imágenes de su carrera cinematográfica, se le hizo entrega del premio Màquina del Temps, el galardón retrospectivo del festival. El campechano director, que también estuvo a cargo de la segunda parte de las aventuras de nuestros investigadores paranormales favoritos en 1989, aprovechó para bromear sobre los rumores que últimamente circulan en la red acerca de una tercera entrega de la saga.

Con guión original de Dan Aykroyd y Harold Ramis [quienes también participan en la película con los papeles de Ray Stantz y Egon Spenglar respectivamente] y las actuaciones de Bill Murray y Sigourney Weaver, fué un verdadero fenómeno ochentero que dió pie a una serie de animación e infinidad de juguetes, merchandising e incluso un libro de juego de rol [Antes de que los juegos de rol fuesen estigmatizados por los crímenes que cometieron una panda de tarados mentales que decían jugar a uno de estos juegos]. Pertenezco a una generación para la cual Los Cazafantasmas era un verdadero icono, todos queríamos imitarlos porque representaban lo que queríamos ser; ellos no solo no tenían miedo de la oscuridad, ni de una sombra, un ruido o un armario entreabierto, sino que se dedicaban a eliminar los miedos de los demás.

Por supuesto, cuando eres tan solo un niño, es imposible captar todo el contenido más corrosivo de la película, solo piensas que sería genial tener una mochila que dispara rayos [que inocentes éramos al creer que un acelerador de partículas podía contenerse en tan pequeño espacio cuando un sincrotrón como el del LHC necesita varios kilometros de radio] y que el gigante de merengue estaba muy gracioso con su uniforme de marinero. Durante años ha permanecido en mi memoria como una película de entretenimiento familiar, y supongo que de la misma forma en todos aquellos que una vez crecidos, ya no nos hemos molestado en recuperarla, quizás por miedo a decepcionarnos con lo que una vez se convirtió en un símbolo de nuestra infancia.

Ha sido genial poder revisar esta cinta, en la gran pantalla, veinticinco años después de su estreno. Verla además en versión original y, ahora si, apreciar la cantidad de ironía y acidez que rezumaba a través de abundantes sátiras políticas y religiosas. He podido darme cuenta de como en este cuarto de siglo, la situación ha cambiado tanto como para que hoy sea imposible encontrar una película de entretenimiento dirigida a todos los públicos, tan políticamente incorrecta como esta.

Otro apunte que no podemos pasar por alto es la programación, nada casual, de la proyección de Ghost Busters a continuación de Zombieland; los que hayan visto esta última, entenderán perfectamente las razones. Así fue en Sitges, donde el público, en una auténtica fiesta del séptimo arte, aplaudía efusivamente a cada referencia compartida por todos. Por supuesto, gran parte de estos aplausos tuvieron lugar cuando apareció en los créditos el nombre de Ray Parker Jr, nominado al Oscar por ser el responsable del famoso tema que encabeza la banda sonora de la película.

Ya sabes a quien tienes que llamar.

miércoles, 14 de octubre de 2009

Accidents Happen


Y no me refiero a mis variadas lesiones de esta semana a causa del uso indebido de utensilios domésticos.


Título original: Accidents Happen
Nacionalidad: Australia – Reino Unido, 2009
Dirección: Andrew Lancaster
Reparto: Geena Davis, Harrison Gilbertson, Harry Cook

En efecto, los accidentes en ocasiones simplemente ocurren y no hay que darle más vueltas. Normalmente buscamos pintorescas explicaciones para justificar determinados sucesos. En otras ocasiones, buscamos directamente un culpable. Nos resistimos a admitir que las desgracias que nos ocurren, no tienen por que tener sentido ante nuestros ojos. Para recordarnos esta demoledora verdad, llega la britanico-australiana Accidents Happen que rescata a Geena Davis con un papel brillante.

Esta es la historia de los Connway. Un, en principio, feliz hogar de clase media, de los de ir al autocine en familia y poste con bandera de barras y estrellas en el jardín delantero, que a partir de un cierto punto será marcado por la desgracia. Un accidente que se cobrará una vida y truncará varias más. Si es que ya se sabe que las desgraciadas nunca vienen solas. Nuestro joven protagonista, forzado a aguantar a una madre histérica, un hermano alcohólico y un padre que abandona el barco mientras puede, encontrará refugio en el gamberrismo juvenil. Un gamberrismo sin maldad, no violento, como acto de escapismo ante la angustia del infierno familiar. Un gamberrismo que lleva a una unión fraternal con su compañero de fatigas que roza lo trascendental, como bien se encargan de transmitirnos las sedosas imágenes a cámara lenta acompañadas del suave indie-folk de bandas como The Middle East.

Todo esto llevará a un embrollo ascendente con notas de American Beauty y paladar de Donnie Darko. Entremedio, algunos de los momentos cinematográficos más ácidos de los últimos tiempos a cargo de Gloria Connway, el personaje que seguramente le merezca algún que otro premio a Geena Davis. Culminará con emoción agridulce pero finalmente la sonrisa se impondrá al nudo en la garganta; que nadie tema por momentos excesivamente Kleenex. Desde luego no es mi idolotrada Pequeña Miss Sunshine, pero esta película se deja ver muy bien por méritos propios. Me habré precipitado al calificarla de posible clásico incluso antes de verla? El tiempo dirá. Solo cabe esperar que tenga una distribución decente en nuestro país.

lunes, 12 de octubre de 2009

Bienvenidos a Zombieland

Recién terminado el Festival de Cine de Sitges y aún con resaca del empacho de filmes, empezamos las reseñas de esta edición con la película ganadora del Gran Premio del Público.


Título original: Zombieland
Nacionalidad: USA, 2009
Dirección: Ruben Fleischer
Reparto: Woody Harrelson, Jesse Eisenberg, Emma Stone, Abigail Breslin


En su momento ya dije que tenia esperanzas con estas película. Se echaba de menos una comedia de zombies con papeletas para llegar al gran público, como en su dia lo fue la británica Shaun of the Dead (Zombies Party). Estamos hablando de un tipo de películas con una audiencia por lo general muy concreta, sin gruesos presupuestos, que no suelen contar con caras conocidas y que a menudo el grotesco sentido del humor del que hacen uso, se considera demasiado pasado de rosca por quienes busquen un entretenimiento al uso.

Esta vez Hollywood ha decidido apostar por este tipo de filme, y para ello ha contado con un elenco de jóvenes actores, incluyendo a Jesse Eisenberg, Emma Stone y la entrañable Little Miss Sunshine, Abigail Breslin. Encabezando la troupe tenemos al curtido Woody Harrelson. Un tipo curioso este Harrelson. Reside con sus hijas alejado de la vida de lujos y excesos tradicionalmente asociada con el mundo del espectáculo norteamericano, en una comunidad rural de Hawai donde, preocupado por su alimentación y la de su familia, cultiva sus propios vegetales. Hasta se cuenta que se metió tanto en el papel de la película, que sacudió a unos periodistas que lo acosaban pues al parecer los confundió con una horda de hambrientos zombies. Menos mal que no le pillaron con la recortada a mano.

Curiosidades a un lado, Harrelson esta fenomenal en ésta película y funciona muy bien como héroe. Aportando el contrapunto como si de una clásica buddie-movie se tratase, tenemos a Eisenberg en el papel de su accidentado y casual compañero de fatigas que sobrevive gracias a un estricto código de conducta. El muchacho, al que apodan Columbus, es el estereotipo de chaval tímido que no sale mucho, menos aún con chicas y es considerado un pringado. Por supuesto, ahí es donde entra el personaje de Emma Stone, al que se refieren como Wichita, la chica guapa, lista e inaccesible. Entre tanto matar a muertos vivientes, ya nos podemos imaginar por donde irán los tiros entre los dos. Además del grupo protagonista, a medio metraje aparece un cameo estelar solo por el cual ya deberíamos considerar sobradamente justificado el ir a ver esta película.

La historia en si no podría ser más de manual; grupo de supervivientes que vagan por una tierra post-apocalíptica en busca de sus antiguos hogares. El clímax de esa búsqueda tiene lugar en un parque temático. Entendiendo esto como pura parodia del género, esta comedia aporta un quizás sobado pero nada desdeñable mensaje. Tu hogar esta donde estén tus recuerdos, y de ahí la importancia de llevarlos contigo y evocarlos mediante las pequeñas cosas. El propio hecho de dirigirse a un parque de atracciones, es un símil muy claro de que incluso aquellos que se han visto obligados a crecer demasiado deprisa para sobrevivir en un mundo hostil, necesitan recuperar el ideal de inocencia de vez en cuando. De la misma forma, podemos ver una referencia a la conocida magdalena de Marcel Proust en los pastelitos Twinkie que se llegan a convertir en un verdadero icono en la película.

Por lo demás, una divertida producción con acción de gatillo fácil pero sin excesos de hemoglobina ni coagulo y un humor que, aunque lógicamente es negro, no pierde el punto ingenioso ni cae en lo perverso. Es posible que se abuse un poco de los rótulos, al principio tienen su gracia pero pueden llegar a cansar cuando aparecen por duodécima vez, corriendo el riesgo de quitarle frescura a la película en visionados posteriores. Aún así es muy probable que guste a propios y extraños y que de aquí a un tiempo se confirme como un nuevo referente para los que nos reímos con los muertos vivientes. Se espera su estreno en nuestro país el 25 de diciembre, así que a buen seguro tendremos oportunidad de pasar una divertida tarde de Navidad con Bienvenidos a Zombieland.

domingo, 20 de septiembre de 2009

Festival de Cine de Sitges 2009

A poco más de una semana de la inauguración del Festival de Cine de Sitges, por fin la organización se ha decidido a hacer público el programa al completo con horarios incluidos. Llevo unos días barajando las posibles opciones para este año, pues es bien sabido que este tipo de eventos hay que planearlos cuidadosamente si no queremos acabar perdiendo el tiempo con una colección de mediocridades. Aquí van mis apuestas.

Mi primera elección es Zombieland. La verdad es que para esta no me lo he tenido que pensar mucho. Un vistazo al trailer y ver a Woody Harrelson (Natural Born Killers, The Thin Red Line, A Scanner Darkly…) interpretando a un cowboy sin piedad por los muertos vivientes, despejó cualquier duda acerca del potencial de esta producción cargada de acción y humor negro.

Poco sabemos acerca de Accidents Happen, el retorno a la gran pantalla de Geena Davis, excepto que se supone que tiene que ser un drama suburbano con tintes de humor ácido acerca de la familia disfuncional de turno. Al igual que American Beauty o Little Miss Sunshine, estos filmes relativamente modestos suelen acabar en éxito, convenciendo tanto a público como crítica. En el fondo nos gusta ver como el sueño americano se queda solo en eso, un sueño. Atención al teaser, unos pocos segundos bastan para darse cuenta de que esto ya huele a clásico.

Seguimos con Sorority Row, mi reivindicación de los topicazos sobados y el cine palomitero. Una cinta que bien podría titularse Sé lo que hicisteis el último semestre, pero por una vez démosle a nuestro intelecto un respiro. ¿Donde quedan ya esas películas protagonizadas por actores de veinte y tantos años interpretando papeles de adolescentes amenazados por algún serial killer pintoresco? Aquellas con las que pasábamos noches de pizza y alquiler de video con los amigos o que íbamos a ver al cine con esa chica del instituto. Queremos ver al quarterback del equipo, a la capitana de las animadoras, al empollón del club de matemáticas y al macarra de la clase huyendo del asesino para llegar a tiempo al baile de fin de curso, maldita sea.

En cuanto a animación, y que conste que no me considero otaku ni otros adjetivos exóticos que definen a los que llenan su casa de figuritas y se disfrazan para el salón del manga, no puedo faltar al pase de la segunda de las cuatro entregas de Rebuild of Evangelion. El año pasado ya tuve ocasión de ver en Sitges la primera parte de este remake de la legendaria serie y debo decir, no sin antes ponerme a cubierto por si los puristas del anime tiran con bala, que me parece mucho mejor que la original. Y no solo por la maravillosa puesta al día que se le ha hecho al apartado gráfico, sino porque la han convertido en lo que la serie tenía que haber sido. A mi, personalmente, me sobra tener que ver dos docenas de veces a Shinji en el tren. La primera vez ya me quedaba clara la idea. En cambio, me gusta cuando se emplea el metraje en mostrar con todo lujo de detalles los enfrentamientos titánicos con esas monstruosidades del espacio. En ese sentido, esta nueva versión es totalmente satisfactoria.

La otra producción de anime por la que firmo con los ojos cerrados, es Genius Party Beyond. El nivel de innovación y calidad de los proyectos de Studio 4ºC está fuera de toda duda después de ver los cortometrajes de Animatrix y especialmente la maestría demostrada en Tekkonkinkreet. Como puedo olvidar el trabajo realizado para Linkin Park, se preguntaran algunos, pero si se trata de videoclips, prefiero indicar que la animación que crearon para los británicos Bluetones y su single Four Day Weekend hace casi diez años, estaba ya por encima de la mayoría de lo visto hasta la fecha. Lamentablemente, no se puede todo en esta vida y mis obligaciones en la siniestra corporación no me permitirán asistir a ninguno de los dos pases de este recopilatorio de cortos.

Tampoco me será posible estar presente en las proyecciones de Ingrid, un thriller de factura autóctona que supone mi único voto de confianza para las producciones nacionales presentadas. Espero tener ocasión de verla en los cines pronto. Una lástima tener que perderme también la oportunidad de ver Alien en la gran pantalla. El clásico ochentero que si podré disfrutar es Ghost Busters, un mito de mis días de infancia.

¿Para cuando una reposición de Back To The Future en el festival?

viernes, 18 de septiembre de 2009

Diary of the Dead

Mientras preparo mi quiniela de películas para el ya inminente festival de cine de Sitges, abro una nueva entrada con una critica sobre Diary of the Dead que elaboré en una edición anterior.


TÍTULO ORIGINAL
George Romero's Diary of the Dead
FECHA DE ESTRENO: 2008
NACIONALIDAD: USA
DIRECCIÓN:
George A. Romero
REPARTO
George Buza, Joshua Cole, Joe Dinicol, Shawn Roberts, Tatiana Maslany


Hace casi cuarenta años que George A. Romero cambió para siempre el cine de terror, dando lugar a un nuevo subgénero con su legendaria La Noche de los Muertos Vivientes. Pero ha sido en los últimos años cuando hemos sido testigos de un revival del fenómeno zombie, propiciado sobretodo por la actual falta de imaginación de la industria cinematográfica, especialmente en el género de Terror. Esto ha dado como resultado que el público ha tenido que tragarse auténticas mediocridades, o peor aún, basuras aborrecibles como Resident Evil 2.

Ahora Romero llega al festival de Sitges para anticipar su último trabajo hasta la fecha: Diary of the Dead. Ovacionado con todo el auditorio en pie, este veterano director, dio buena muestra de la humildad y modestia por la que se ha caracterizado, y presentó su nueva producción como "una pequeña película", y dejando claro que con esta, apostaba por volver a la independencia.

La película esta rodada en forma de falso documental; unos estudiantes de cine están filmando cierto metraje para un proyecto de la escuela, cuando de pronto se ven inmersos en una caótica situación propiciada por la invasión de muertos vivientes. No dudarán en coger su cámara digital, así como sus teléfonos móviles, para documentar lo que esta ocurriendo y difundirlo a través de la red, argumentando que los medios de comunicación clásicos están manipulados y la población debe ser informada sin censura. Como en toda la obra de Romero, sus películas siempre se prestan a una segunda lectura, en este caso los límites de la ética a la hora de publicar contenidos y la caja de Pandora que pueden resultar comunidades virtuales como YouTube en ese sentido.

Estilística y argumentalmente, esta cinta vuelve a los orígenes, y si no fuese por toda la tecnología contemporánea que en ella aparece y alrededor de la cual gira esta entrega de la saga, temporalmente se podría situar casi paralela a La Noche de los Muertos Vivientes. Las actuaciones no son brillantes, pero teniendo en cuenta a lo que nos tienen acostumbrados en este tipo de filmes en los tiempos que corren, desde luego es mucho más de lo que cabe esperar. Un punto interesante es el pseudorealismo con que se ha abordado el tema, Diary of the Dead se siente más cercana al espectador que cualquier otra película del género, pero en ningún caso resulta aburrida, pues cuenta con los suficientes sobresaltos y secuencias ingeniosas para mantener al espectador pegado a la butaca disfrutando de un buen entretenimiento y una pincelada de crítica. La fotografía a pesar de buscar ese toque amateur no llega a agobiar, como si lo hace por ejemplo The Zombie Diaries. Esto es debido en gran parte al truco narrativo que supone que los protagonistas sean estudiantes de cine, y por lo tanto manejen mejor la cámara que un video-aficionado corriente.

En resumen, una buena película "como las de antes". Romero no se re-inventa a si mismo ni nada por el estilo, pero a estas alturas ya no tiene nada que demostrar; ha querido hacer un producto honesto y sin pretensiones dirigido a sus seguidores. Lo ha logrado con creces.

domingo, 13 de septiembre de 2009

La Habitación de Fermat

Con la próxima edición del Festival de Cine de Sitges a la vuelta de la esquina, recupero esta pequeña crítica que escribí acerca de esta película cuando tuve el gusto de asistir a la premier hace dos ediciones.



TÍTULO ORIGINAL:
La Habitación de Fermat
FECHA DE ESTRENO: 2007
NACIONALIDAD: España
DIRECCIÓN:
Luís Piedrahita y Rodrigo Sopeña
REPARTO:
Santi Millán, Alejo Sauras, Elena Ballesteros, Lluís Homar, Federico Luppi

Empezaré diciendo que no me gusta el cine español. No me gusta porque, por lo general, siempre esta tocando los mismos temas cansinos y con la misma poca originalidad a la hora de hacer las cosas. Pero me gusta que hayan excepciones que confirmen la norma, y estoy ciertamente convencido de que la Habitación de Fermat es una de ellas. La cinta esta codirigida por Luís Piedrahita y Rodrigo Sopeña. Para ambos se trata de su primera incursión en el mundo del cine y para ella han contado con las actuaciones de Santi Millán, Alejo Sauras y Elena Ballesteros, entre otros. Que esta gente se haya propuesto realizar un thriller me ha llamado la atención lo suficiente como para ir a ver su preestreno en el festival de Sitges.

El planteamiento inicial es el que sigue: Cuatro personas reciben una carta anónima con un acertijo. Si lo resuelven, quedan invitados a una reunión que pretende agrupar a las mentes más brillantes del país. Como mínimo eso es lo que dice el misterioso anfitrión, el cual se hace llamar Fermat, pues los protagonistas no tardaran en descubrir que en realidad se trata de una trampa mortal que acabará con sus vidas si no se dan cierto brío en resolver los enigmas planteados.

El guión ha sido bastante cuidado, exceptuando un par de detalles que prefiero no adelantar pero seguramente el espectador medio calificará de fantasmada. Como he dicho se trata de detalles, que en ningún caso embrutecen la idea principal de la película. Huelga decir también, que los enigmas a los que se enfrentan los protagonistas, parecen sacados de cualquier libro de curiosidades matemáticas. Aunque la historia funciona bien, no estamos ante un alarde de creatividad nunca antes visto, pues es fácil reconocer elementos del clásico de culto Cube, así como de la española El Método o incluso la (incomprensiblemente) exitosa Saw, aunque sin despilfarro de sangre Max Factor.

La fotografía resulta muy adecuada al tono de la película, y si no fuese por una apreciable falta de presupuesto para efectos en un par de secuencias, en el apartado estético La Habitación de Fermat seria redonda. Un curioso detalle es que la banda sonora cuenta con tres temas de Los Planetas, incluido el tema de cierre que no es ni más ni menos que la dolorosamente bella La Copa de Europa.

Mención especial se merece la actuación de Santi Millán, es sin duda una grata sorpresa observar la credibilidad con la que interpreta su papel. Acostumbrado a verlo en todo tipo de papeles chorra, daba la impresión que este hombre no sabia hacer otra cosa, pero aquí nos demuestra cuan equivocados estábamos. Alejo Sauras aun carga con el lastre de su papel en Los Serrano, pero este puede ser un primer paso para ir asumiendo proyectos más serios.

En definitiva, Piedrahita y Sopeña han sido capaces de manejar bien los recursos de los que disponían y finalmente conseguir un resultado que no esta nada mal, sobretodo si tenemos en cuenta que se trata de su primer trabajo cinematográfico. Es de agradecer ver un producto nacional algo diferente a lo que estamos acostumbrados.

Esperemos que sea el punto de partida de una necesaria renovación del cine autóctono.